Describir
Sao Paulo es un reto complicado. Supongo que por eso no me he sentado a retomar
este proyecto (mi blog) hasta ahora, un mes después de mi llegada a este país.
¿Cómo explicar que nada es lo que parece, que la peligrosidad no es sino los
delirios de grandeza de unos cuantos, que la gran urbe se transforma para
acogerte y mimarte, para que te sientas a gusto? ¿Cómo reconocer que los
prejuicios calaron tanto en mí que yo también fui parte de esa sociedad
des-informada, que había renegado de un rincón del mundo que ahora me cuida y
me fascina? No es sencillo quitarse la venda y mirar frente a frente lo que
tienes delante, y es por eso, supongo, que las primeras impresiones han tardado
en llegar, que las certezas han deambulado un tiempo por mi mente y que es
ahora cuando finalmente las asumo y las comparto.