El Blog

martes, 25 de noviembre de 2008

¿Por qué motivo vemos como un fracaso todo aquello que no nos sale bien? Me hago esta pregunta ahora, mientras hablo con una amiga a la que, por circunstancias ajenas, la aventura que emprendió hace apenas un mes y medio le está saliendo algo mal. Me he tomado la libertad de dividir a los seres humanos en dos grupos:

1) Aquellos que tienen motivaciones e inquietudes

2) Aquellos que son conformistas y no aspiran a nada

Ciertamente, no conozco a nadie que esté a mitad de camino. O eres de un tipo, o eres del otro. Yo, desde pequeña, siempre sentí gran admiración por los del primer grupo. Veía a mis primas, diez años mayores, que empezaban a encaminar sus vidas, sus experiencias, los primeros trabajos, los primeros novios presentados a la familia, las primeras rupturas. Veía a mi abuela, ya con sesenta y largos años, que cargaba con ese horrible cáncer pero a la que nada le podía. Tengo muchos recuerdos de ella, pero sin duda lo que más la caracteriza es su fuerza, su valor. Jamás olvidaré cómo el dolor la corroía por dentro pero para no preocupar esbozaba esa sonrisa. Y así me fuí yo contaminando, me fui creando una persona con mil inquietudes, que piensa que toda una vida no basta para todo lo que hay que hacer y aprender y vivir y viajar y leer y escuchar...

Del segundo grupo, no hay mucho que decir. Pueden ser desde simples aristócratas hasta toxicómanos. Su situación les parece perfecta. Todo lo saben, todo lo sienten y todo lo conocen. Posiblemente sean los más felices, puesto que no les pica ni una sola vez el gusanillo del conocimiento y viven ajenos a la realidad. En definitiva, son la antítesis del "Sólo sé que no sé nada".

Pues bien, vuelvo a mi amiga. A ella, sin duda alguna, la encajaría en el primer grupo. Es el prototipo de chica intelectual, universitaria, comprometida, solidaria, trabajadora. Son sólo cinco adjetivos, pero me parece que a todo el mundo le llega para hacerse una idea. En definitiva, es lo que toda persona del primer equipo tiene el ideal de lo que hay que ser. Pero tales son las paradojas de nuestra existencia que, aún siendo así y teniendo el valor de enfrentarse a todo lo desconocido, ha empezado a jugar y ha puesto un pie terreno peligroso: el de menospreciarse. Sólo jugaba con su imaginación, pero tantas han sido sus ganas por creerse quien no es que se ha encerrado en su juego. Seguramente, si a ella le contásemos su caso desde fuera diría algo así como que "qué injusta es la vida, pero que valiente ha sido menganito", o "debería seguir intentándolo, tiene capacidad para salir adelante".

Lamentablemente, esto es lo incomprensible de nuestro ser. En sólo un día podría reunir al suficiente número de personas para saturar su cuenta de correo y que le dijeran lo maravillosa que es, para que le sacaran a relucir una sonrisa, para que se percatase de cuánto vale. Pero de nada serviría. Ella seguirá obstinada en considerarse menos que los del segundo grupo, en castigarse y flagelarse, y hasta que su imaginación deje de jugarle esta mala pasada el mundo seguirá sin contar con una de las cosas que más falta le hace: personas críticas que sean consciente del poder que tienen.


PD/ Sí, esto está escrito sólo para esta amiga. Pero ella se lo merece, y quería que supiese que para mí es todo un ejemplo a seguir. Una especie de heroína particular.
PD2/ No sé si se entiende algo de lo que he escrito. Tanto Peter Pan en italiano me tiene trastocado el cerebro.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Dónde salir de fiesta si vienes a Téramo

Como se puede comprobar por el tiempo que llevo sin escribir, esta última semana en Téramo no ha sido nada especial. Después de haber vuelto de Roma el miércoles pasado mi vida ha consistido en dormir, estudiar un poco (lo necesario, sólo para no sentirme demasiado mal), beber y, desde que tengo internet en casa, viciarme delante de la pantalla haciendo mil cosas. De hecho, hoy me he dado el gran gustazo de desayunar una tostada con aceite, jamón y tomate y una buena taza de café con leche mientras leía las noticias que El País, Público y Rebelión publicaban. Ya se sabe, hay que contrastar la información.

Lo único más destacable son las salidas nocturnas. Sobresalen tres: noche en El Olmo, noche en Pescara y noche en la Heaven.

La primera tuvo lugar el jueves pasado, y fue una de estas noches en las que se sale "sólo" para tomar una cerveza y regresar temprano a casa. Pero... ¡oh milagro! ¡Hay gente en Téramo, el bar no ha cerrado a la una y media! Vamos a tomarnos una copa entonces. Aunque yo no llevo dinero... no es problema porque me invitan. Y, sinceramente, no sé qué mierda tan grande llevaba ese cubata porque sólo con uno me cogí un pedo enorme. A decir verdad, hace tan solo tres meses, cuando aún vivía en España, podría haberme emborrachado con tan nimia cantidad de alcohol, pero desde que pisé tierras Italianas... en fin, pasemos palabra que nunca se sabe quién leerá esto y no es plan de quedar mal delante de papá y mamá. Lo dicho, noche divertida y completa. Además muy económica, que todo hay que decirlo.


En cuanto a la noche en Pescara, mis compañeros ya eran más veteranos. Para quien no lo sepa, Pescara es una de las cuatro provincias del Abruzzo (L'Aquila, Pescara, Chieti y Teramo). Está a una hora mas o menos en el tren y hay que esperar hasta las cinco y media de la mañana para poder volver a nuestro pueblo. Aún así, la noche tiene (mucha más) vida. La verdad, me divertí bastante. Mucho ron Bonito Viejo, mucha lluvia y muchos amigos. Incluso descubrí facetas de algunos que hasta ese entonces imaginaba imposibles. Allí que iba Beto con los ojos en blanco, casi como un zombi, al borde del coma etílico... y zás! después de haber caminado bajo la lluvia durante media hora tiene que echar la pota en la estación. Raúl con los ojos como platos, sin para de reirse, Víctor contándonos la realidad de la comunidad gallega (que es muy dura, por cierto)... Así hasta las siete y media de la mañana, cuando me metí en mi preciosa cama.

Y, por último, el sitio donde más he flipado. Disco Heaven, a quince minutos en autobús de Téramo, es sin duda alguna en el que más afloran la líbido y la lujuria. Besos por aquí, toqueteos por allá, embestidas que parecían que la mesa del dj iba a caer al suelo. Y una, que en su horrible condición de ser humano con vergüenza y moral no es capaz de entender nada, se pregunta si es que eso de liarse cada noche con uno, eso de ser infiel a diestro y siniestro, eso de llevar una lista de a cuántos me he tirado esta semana y hacer competiciones es lo normal a los veintipocos años o si es que la aquí presente es una mojigata aburrida que realmente no sabe aprovechar su experiencia Orgasmus.

En definitiva, como le comentaba al buenazo de Carlos... "Chico, que si tú todavía no has pillado nada no es porque no valgas, es porque todavía te queda un poco de dignidad y de decencia. Que follar por follar no sirve para nada".




PD1/ La foto no es de ninguna de estas tres noches, pero aún no me han pasado ninguna y ya tanta letra aburre. Aunque eso sí, es en la puerta de El Olmo.

PD2/ Dejo el enlace de una noticia que he leído esta mañana:
- La matanza de Pando

Pero no pasa nada. Que el mundo siga su rumbo... ¡¡Hay que joderse!!

jueves, 13 de noviembre de 2008

Roma e Napoli

Va bene, después de haber pasado ya por dos de las ciudades más importantes de Italia, es momento de contar un poco la experiencia. En tres semanas he visitado dos lugares maravillosos (de hecho, he repetido estancia en uno de ellos), totalmente diversos entre sí pero con una magia arrolladora.

El 23 de octubre cogimos el bus para Nápoles, y aunque en el grupo éramos nueve personas nos sentíamos un poco indefensos e inseguros. Eran tantas las historias que nos habían contado de la ciudad de la camorra que nos esperábamos lo peor, ser atracados, ver tiroteos o ir siempre en tensión a todos los lugares. Pero lo cierto es que lo que pude ver fue, sobre todo, mucha vida. Cuando nos bajamos en Piazza Garibaldi solo oía el sonido de los cláxones y veía a gente y más gente pasar. Todo era un poco confuso, teníamos que encontrar el hostal antes que nada y después dedicarnos a investigar. En nuestro mal italiano le preguntamos a una señora que nos indicó el camino y nos dijo que podíamos ir andando. Así que allá fuimos. Con nuestras maletas a la espalda, acostumbrados a la tranquilidad de Téramo, aquello resultaba monstruosamente inquieto. El trayecto duró más de media hora, pero mereció la pena. Una primera toma de contacto con la ciudad maldita que jamás olvidaré. Después, durante los tres días en los que anduvimos por sus calles, tuve el tiempo suficiente como para comprender que lo único que se puede sentir por una ciudad así es admiración y ternura. Admiración de ver esos edificios majestuosos, elegantes, enormes, clásicos, herencia de todas las etapas que la memoria puede recordar. Admiración al ver cómo las motos esquivan a coches y peatones, siendo capaces de vencer a cualquier piloto de GP si se lo propusiesen. Admiración también ante las sábanas colgando entre balcones. Y ternura de comprobar cómo en su rebeldía Nápoles aparenta ser lo que no es, cómo su gente te responde con amabilidad y con una sonrisa en la cara, cómo los estudiantes se encierran y protestan, cortando todas las arterias de su mapa de carreteras. Ternura de ver a los basureros limpiando a las dos de la mañana, a pesar de ser conscientes de que, casi por arte de magia, en unos segundos todo volverá a ser como era. De la misma forma, no olvidaré mi sorpresa al comprobar la gran similitud de este lugar del mundo con la lejana capital de Bolivia. A pesar de que en una las casas sean de madera y ladrillo y en otra los palazzi y museos te acosen por donde vayas, tuve la sensación de que tenían la misma esencia.

Mención aparte merece Pompeya, sumida en el letargo y la magia de su propia leyenda te envuelve casi sin quererlo. De repente te imaginas romana, yendo camino del anfiteatro, o te crees patricia al mirar los murales de las casas. Saltando de piedra en piedra, por una callejuela por la que pasaron tantos antepasados, te das cuenta de que al final todo estaba ya inventado: desde los gimnasios (palestra), hasta los burdeles con sus escenas eróticas o los bares donde comer algo caliente y beber hasta no poder más.

Por último, debo hacer un pequeño esbozo de Roma. En las últimas dos semanas he estado dos veces, la primera con mi madre y mi hermano y la segunda con Javi. Aún así, pienso que podría volver mañana mismo y maravillarme de nuevo con todo su esplendor. Roma alberga, en su propio nombre, toda la grandeza de la historia. Desde el flamante Colosseo, objeto de postales y fotos, hasta su tímida San Pietro Invincoli, resguardada de tráfico y multitudes. Cualquier iglesia, cualquier rincón, cualquier pedrusco está cargado de cuentos y verdades, de historias de romanos y gladiadores. Trastevere, la Boca Della Veritá, la Isola Tiberina, los Museos Vaticanos, la Cúpula de San Pedro, la Fontana di Trevi, el Foro y el Palatino, Sta. Maria la Maggiore, Castel Sant Angelo, las esculturas de Bernini, los frescos de Miguel Ángel, las estancias de Rafael, la tumba de Juan Pablo II, las catacumbas de los monjes capuchinos, Piazza Navona, Campo di Fiori, Piazza del Campidoglio… Son algunos de los complementos que hacen de Roma una ciudad museo. Aunque, como todo, tengo mi rincón favorito, que no es otro que el Panteón. Me he maravillado observándolo de día, de noche, con luna y con frío, rodeada de más y más turistas, con vendedores ambulantes que socavan las fantasías de mi mente. Me he maravillado y no puedo dejar de pensar que, sin duda, no obra tan perfecta como esta.

Con lo poco que cuento es imposible hacerse una idea de nada. Pero estoy segura de que quien haya visitado alguna de estas dos ciudades estará de acuerdo conmigo en todo lo que digo. En definitiva, que cuando me da por pensar todas las cosas malas que he contado en mis anteriores entradas, no puedo hacer otra cosa que obligarme a ser consciente de que tengo el Coliseo a tres horas de camino. Y sabiendo esto, es imposible que no te salga una sonrisa en la cara.


PD1/ Isa, imagino que los “atrasos” y cosas extrañas que veo en Italia no tienen comparación con lo que te pasa a ti, pero tú no estás en Europa.

PD2/ Con respecto a Roma… es justo decir que se ve con ojos muy distintos dependiendo de la compañía. Fontana di Trevi sabe mucho mejor cuando pido un deseo y luego te beso. Gracias por dejar que te acompañe y acompañarme a cada rincón del mundo. Y eso que sólo acabamos de empezar.

lunes, 10 de noviembre de 2008

De italianos va la cosa

Esto lo escribi hace algunos dias, pero no he podido actualizar hasta hoy. Prometo que pronto escribire algo sobre Napoles y Roma, las dos ciudades que de momento me han hechizado (una mas que otra)... De momento dejo tambien como comentario que los de ya.com son unos sinverguenzas (con dieresis en la u), porque desde servidores italianos si funciona mi blog anterior. Se ve que en Espana o eres de su compania o pierdes todo lo que tenias...



Hoy han venido a instalarme el teléfono fijo e Internet, pero parece que de momento no funciona. Sigo actualizando y escribiendo desde el Empatía, el bar en el que todos los que somos un poco viciados nos vemos por las tardes.

Ya escribí hace tiempo sobre la situación política aquí en Italia, y hoy quiero hacerlo de la forma de ver el mundo de la sociedad italiana. Aún no sé demasiado, y quizá peque de bocazas, pero las impresiones que he recibido hasta el momento y las comparaciones con los otros chicos erasmus me hacen pensar que no me equivoco mucho. Lo que más me ha llamado la atención es, sin duda, el machismo. Reconozco que nunca he sido gran amante de mi patria (será por eso de haber nacido en Jerez, crecido en Gran Canaria y estudiar en Sevilla, que no me siento de ningún lugar), y que siempre critico a España por todas sus carencias. Es cierto que estaba absolutamente convencida de que éramos de los más retrógrados en muchos aspectos, algo que en parte tenía su lógica por la horrible dictadura de la que aún nos estamos curando y por la que tantas lágrimas he derramado. Pero la realidad me ha dado de bruces en la cara. Cosas como: “No me compro estos zapatos porque a mi novio no le gustan”, “¿por qué dejas que él friegue los platos?”, “no me he ido de viaje con mis amigas porque estaba con un chico” son de uso común entre las jóvenes. Otro síntoma de machismo, y no sé si quizá el que más, es la televisión. La figura de la azafata modelo, que en España la hemos recuperado con La Ruleta de la Suerte, aquí está absolutamente vigente. En el mismo programa, en su versión italiana, tiene a una especie de mujer con tetas de silicona, minifalda y rubia platino. Los planos de los cámara son picados y contrapicados, dependiendo lo que se quiera enseñar (entiéndase qué parte de la mujer). Pero no es en el único. Prácticamente en todos hay una, dos o un grupo de chicas-modelo que no tienen ninguna función específica pero que ayudan a crear un decorado bonito. Hoy, además, he visto un anuncio bastante… simpático. Aparece una mujer mayor, de unos 60 años o más, en una casa antigua y con una máquina al lado. Empieza a hablar y nos cuenta que alguien de su familia se va a casar (¿sobrina? ¿nieta?) y que ya sabe qué regalarle: ¡una máquina para hacer pasta! Es igual que la que le regalaron a ella, pero motorizada para hacer el trabajo más fácil. Es obvio. No puedes contraer matrimonio si antes no te has especializado en el arte de satisfacer a tu marido con la cocina más selecta que puedas hacer.

Otro aspecto bastante distinto es la higiene. El mítico bidé que en todas las casas españolas sirve para colocar la ropa sucia o para lavarte los pies cuando apestan o los traes sucios de unas sandalias, en la bella Italia conserva su uso primigenio. Allá que se enjuagan todas con su Gel Íntimo a diario, pero de la ducha ni hablar. Quizá… quizá dos o tres veces por semana, y ya va bien. De la misma forma, el gran invento español de la fregona, que tanto nos facilita la vida, parece ser que aquí no está muy interiorizado. En casi todas las casas limpian el suelo con un trapo amarrado a una escoba. Se trata de mojar el trapo, escurrirlo y atarlo. Empiezas a limpiar y cuando te quede la mitad vuelves a cogerlo con las manos y repites la operación. En definitiva, solo esparces la suciedad del suelo y encima tienes que tocar toda la mierda.

Así que, visto lo visto, y por mucho que me pese reconocerlo, creo que en España se vive como en ningún otro sitio. Con todo lo que tenemos criticable, con nuestras horribles corridas de toro, con los millones que se lleva la iglesia, con la Semana Santa, con los capillitas, con los señoritos sevillanos, con la Duquesa de Alba, con la telebasura, con Gran Hermano, con la Terremoto de Alcorcón, con las obras de Madrid, con el SAS, con las reformas de educación… Con todo esto, nadie más en el mundo puede tomarse una Cruzcampo en el Salvador, nadie puede hacer una tortilla de patatas como nosotros, nadie tiene un jamón serrano como el de Jabugo. Aish, como lo echo de menos…


PD/1: Otra cosa que no hay aquí son pipas. Pipas con sal, de girasol, de toda la vida. No existen.

PD/2: También me gusta que el español sea mi lengua materna. Me encanta llorar escuchando a Silvio Rodríguez cantando Ojalá.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Cómo no decir nada en 379 palabras

Partimos de la base de que el ser humano es inconformista por naturaleza. Partimos de la certeza de que a veces parece que nada es suficiente para calmar nuestra sed devoradora de emociones. Y yo no sé si es que para ser escritor hace falta estar en un estado de tristeza y nostalgia constante o que realmente las palabras y las letras no se han hecho para mí. Podría en este instante hacer una crónica detallada de los cuatro días que he pasado en Roma con mi madre y mi hermano. Si quisiera, podría también hacer un artículo de opinión sobre mis percepciones de lo que un día fue la capital del imperio. Creo que incluso, si me lo propusiese, podría desarrollar un extenso reportaje de cinco folios (incluidas las fotografías) destacando lo más llamativo. Pero no. Quizá es que no soy periodista. Quizá es que estoy olvidando la profesión. Además, ya casi he olvidado el QuarkXPress.



En estos días me ha dado por pensar en todo lo que me falta aquí. Me falta una buena cruzcampo acompañada de una tapa de ensaladilla. También mis dos compañeras de piso-amigas-hermanas, con las que nunca salí de fiesta pero que me aguantaban a diario. Me falta mi camarada Adri, que en su cénit revolucionario está en la isla de Cuba, conquistando ideologías, y con él nuestra tercera militante, Carmen, trío de manifestaciones y protestas. Me falta mi Universidad de Sevilla (¡quién lo diría!) con su Liñán paseando por los pasillos y los cafés en la puerta. Me faltan mis paseos en bicicleta, a la orilla del Guadalquivir, en una tarde de otoño en la que las hojas se caén y el parque de María Luisa duerme a las ocho de la tarde. Me falta una conversación con John, en la que el alma saque a relucir sus arrugas más llenas de polvo. Y hablando de polvos, me falta él también. Echo de menos los besos que hacen daño y los arañazos en la espalda.



Finalizamos sin decir nada nuevo. Dejo dos semanas de este ciber-diario en blanco, sin decir nada. Ni reportaje de Roma, ni esbozo a Nápoles, ni esquela a Pompeya. Ni crítica a Téramo. Finalizamos como empezamos... y el que quiera saber qué tal estoy, ya sabe mi dirección.

jueves, 16 de octubre de 2008

Primeras fotos del Erasmus

Bueno, sé que ya iba siendo hora de colgar alguna foto. Perdón por el retraso, pero entre que no he sacado mi cámara ni un sólo día aún y que soy una dejada para pedírselas a mi familia... el caso es que aquí están. En .jpg parece que no está tan mal el sitio donde vivo. Eso sí, a ver quién es el valiente que se viene nueve meses aquí!!








PD: El cumpleaños al final fue mejor de lo esperado. Por la noche mi familia italiana me hicieron una cenita sorpresa exquisita y me alegraron la noche muchísimo. Muchas gracias a todos!!

jueves, 9 de octubre de 2008

21 cumpleaños

Son las ocho de la tarde y ni mis padres me han llamado para felicitarme.

Empiezo a estar cansada de todo, y de todos...




PD. No es nada grave, nunca me sentaron bien los cumpleaños. Mañana será un nuevo día.

domingo, 5 de octubre de 2008

Berlusconi y otros asesinos

Apenas llevo una semana y media en Italia y ya he sentido la necesidad de hablar del tema político. En este blog, aparte de contar mi mera existencia cotidiana, pretendo dejar constancia de lo que ocurre en el mundo, al menos en el mundo que yo he llegado a conocer.

Todo el que me conoce sabe que me considero a mi misma comunista, a pesar de no pertenecer a ningún partido y “violando” en cierta medida ese principio que dice que para lograr cambios en la sociedad es imprescindible pertenecer al Partido, puesto que el individuo por sí sólo no tiene la suficiente fuerza. Lo que me ocurre es que rechazo cualquier tipo de autoritarismo, rechazo cualquier espacio en el que al que es diferente se le sanciona y se le critica. Incluso cuando los que sancionan son los míos. A veces, cuando me paro a pensar en mi propia condición política, me digo que soy más soñadora que otra cosa, porque me aferro a creer en un hombre bueno por naturaleza, a soñar con que nadie puede hacer daño deliberadamente sin tener luego tal cargo de conciencia que no le permita dormir. De todas formas, hoy quiero hablar de mis primeras impresiones en este país, aunque dejando constancia de que nada de lo que diga tiene una base corroborable, pues a día de hoy no me he involucrado con ningún grupo que me permita conocer la realidad más a fondo.

En orden cronológico, lo primero que me hizo toparme con la conciencia de estar donde estoy es el hecho de ver pintadas en la calle. Son usuales en todas las ciudades, pero aquí puedes observar una hoz y un martillo encima de una cruz y un círculo y viceversa, leer Hitler o leer PCI. Italia ha sido la cuna del fascismo (Mussolini, ahora Berlusconi), pero de igual forma el comunismo ha tenido un peso mucho mayor que en otros países europeos. En un principio estaba contenta, porque ello demostraba que había una fuerza contraria al poder y que existían grupos antifascistas que trataban de oponerse a la situación de extrema derecha que se vive aquí. Hoy por hoy sigo apoyando a estos movimientos, aunque ya soy consciente de que el “enemigo” al que se enfrentan no es al que yo me he enfrentado en Sevilla o en Canarias. En Italia, si eres nazi lo eres de verdad. Y digo esto dos motivos. El primero es la absoluta naturalidad con la que mi compañera de piso me reconoció que era fascista. Fue después de decorar la habitación que he alquilado, cuando ya la había limpiado y me dispuse a colgar mis dos pósteres, siendo uno de ellos el del Ché. Entró en el cuarto y al verlo me miró con cara extraña y me dijo “Yo soy del otro bando”. Además, ayer salió con mis amigos y conmigo y cuando empezamos a cantar el Bella Ciao dijo que era una cancion brutta (fea), y que a ella no le gustaba porque se consideraba fascista (he de decir que a pesar de todo es una chica bastante simpática y que me ayuda mucho con la lengua). El segundo motivo que me lleva a afirmar el fanatismo es lo que ocurrió el viernes por la noche. Habíamos estado bebiendo en casa de Javi y ya íbamos un poco borrachos, así que viendo la noche más o menos cálida que hacía decidimos ir abajo a relacionarnos con los otros erasmus. En ese momento, nada más abrir la puerta y pisar la calle oímos un ruido que se acercaba. Un poco más arriba de la casa (unos 20 metros) venía una marea de hombres enormes, de estética skin, rapados, con tatuajes de telas de araña y que llevaban sillas en la mano. Lo primero en lo que pensé fue en mi bolso, lleno de chapas de Guevara, de Silvio, de Allende, de antifascismo… y en la de veces que Javi (no el de erasmus, sino mi novio y amigo) me había dicho que no me la jugara y que debía quitármelas. Nos alejamos de aquellas bestias como pudimos, aunque a una amiga le pasó una silla a solo diez centímetros de la cabeza. Creo también que le pegaron a alguien, aunque yo no lo vi directamente porque en cuanto pude entré en casa de los maños y me quité todos los símbolos que llevaba. Por suerte, los carabinieri llegaron pronto y los disuadieron, aunque ya nos habían metido el miedo en el cuerpo a todos.


Aquí dejo los hechos de lo ocurrido, la constancia de que todavía existe gente que cree en un asesino como Hitler (también los hay que creen en asesinos como Stalin), que piensan que por ser de otra raza eres alguien inferior, sin derechos, que no siente ni padece, que estás destinado al dolor eterno. Aunque supongo que es en estos climas en los que se lleva más al extremo el sistema de libre mercado en el que vivimos en dónde pueden darse movimientos de rechazo. En España, cuando gobernaba Aznar, eran muchos los que salían a la calle a protestar, los que criticaban sus decisiones de privatización, de quitar cosas a los obreros. Hoy, con Zapatero, las cosas malas parecen menos malas y se hace menos ruído. En Italia, con Berlusconi a la cabeza del país, se ha organizado una manifestación en Roma para el día 11 o 13 de octubre, no estoy segura de la fecha. Tengo planes de ir, y además creo que sola. Aunque ahora, visto lo visto, mi pregunta es… ¿merece la pena jugársela tanto?

jueves, 2 de octubre de 2008

Sin internet, sin fregona y en el Abruzzo

Después de mucho tiempo (léase poco más de una semana) vuelvo a dar señales de vida. He llegado bien a esta ciudad del Abruzzo italiano, aunque está claro que los incidentes no pudieron faltar. Nada más bajarme del metro para ir a la estación de Tiburtina, en Roma, se me rompieron las ruedas de la maleta y ahí que estaba María con una mochila enorme, un portatil pesadísimo y arrastrando un bulto de 17 kilogramos... por suerte al llegar a Téramo mi compañera de Sevilla vino a ayudarme y todo fue mucho más fácil.

El mismo día de mi llegada encontré una casa que, visto lo visto, está bastante bien. Tiene tres habitaciones, un salón enorme, su cocina y su baño. Es bastante céntrica, aunque esta información apenas tiene relevancia ya que casi todos vivimos a diez minutos del centro porque la ciudad no da para más, y aunque al principio mi habitación era horrorosa he conseguido hacerla habitable con unos retoques y algunas compras. A fin de cuentas tengo que estar un año viviendo aquí. En cuanto a mis compañeras, de momento sólo conozco a una. Se llama Roberta, tiene 24 años y estudia Económicas. Es bastante simpática, aunque al principio pensé que no nos llevaríamos demasiado bien porque cuando vio mi poster del Ché (me da igual estar en la cuna del fascismo, mis ideales son míos) me miro con cara rara y dijo: "Ai... yo soy del lado contrario". Bueno, dijo eso pero en italiano. Al final el comentario no pasó de ahí y todo ha marchado bastante bien. Como dato complementario, ayer se fue a Roma para hacer las pruebas de ingreso en los Carabinieri :)

En cuanto a la ciudad en sí... es piccolissima. Un típico pueblo de cualquier lugar del mundo, con sus calles estrechas, su monotonía de nunca pasa nada, su plaza central y sus bares donde pasar la tarde-noche. Eso sí, las vistas que tenemos desde nuestra facultad, en lo alto de la colina de Colleparco, son espectaculares. El Gran Sasso, la montaña más alta de esta zona, está completamente nevado y más adelante se divisan las colinas verdes. Los erasmus nos hemos conocido ya todos (seremos unos ochenta) y la cosa pinta bastante bien, con muchos viajes que realizar y muchos sitios para conocer.

Supongo que todavía os estareis preguntando el porqué del título de este post. Básicamente es porque me he dado cuenta de que España está más adelantada de lo que pensaba. Después de mis viajes por Latinoamérica aprendí a valorar mucho más lo que teníamos allí, y ahora, cuando vivo en un país que se supone más desarrollado me doy cuenta de que no es así. Cosas tan sencillas como una fregona aquí son extrañísimas, puesto que limpian con un trapo atado a una escoba. Internet es un tesoro preciado que cuesta conseguir, las películas de cine se estrenan dos meses después (ahora están anunciando Kung-fu Panda y Mamma Mía llega el día 3 a la capital), las camas no sobrepasan los 70 cm de ancho y mil cosas más como éstas.

En fin, me despido por el momento. No sé si contrataré internet porque estoy esperando a ver que me dicen mis compañeras de piso. Eso sí, ya tengo móvil italiano, por lo que quien quiera saber mi número sólo tiene que pedírmelo y hacerme una llamadita de vez en cuando, que os aseguro que me hará muchísima ilusión. En unos días intentaré actualizar de nuevo contando más experiencias y colgando alguna fotillo.

Muchos besos, ci vediamo!