El Blog

jueves, 19 de marzo de 2009

Mi particular homenaje

J. Kalvellido // rebelion.org


Se acomodó en el colchón que había comprado el día anterior. Le martilleaban los pies, desde el dedo meñique hasta el talón, con una sensación de golpes constantes y rítmicos. La espalda comenzó a relajarse, desentumeciéndose los músculos que durante toda la jornada habían estado en tensión, aguantando los saludos y golpecitos hipócritas de los compañeros de trabajo. Hoy, la clase en la universidad había estado casi vacía. No quería reconocerlo, pero había impartido la lección mirando con recelo a los alumnos que allí ocupaban los tablones de madera, apoyando sus cómodos traseros en unos listores hechos de un noble material. Sabía que no era ético, pero como venganza se había saltado aquel poema de Pessoa que era su favorito. No quería compartirlo con ellos. Intentó colocarse en posición fetal (dicen que es la posición que nos devuelve al vientre materno, al estado de protección), pero en las costillas sintió el golpe de aquel antidisturbios. El golpe que no había recibido. El golpe que destruyó todos los asientos del aula 2.9, donde impartía la troncal. Apagó la luz y, con una voz serena y calmada, recitó los versos de aquel Pessoa, suave al principio, gritando al final, hasta que un solícito Mosso tocó en su puerta alertado por algún desconsiderado vecino.

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Sirva esto de particular homenaje a todos los compañeros que en Barcelona están demostrando un poco de resistencia ante decisiones que nos afectan pero que nadie nos ha consultado. Sirva de igual modo de homenaje hacia todos aquellos profesores que apoyan la lucha, que aún se preocupan por ese espíritu universitario, aquel que existía hace algún tiempo pero parece haber desaparecido. Y sobre todo, los medios, el gobierno, las empresas, los mossos y los que se dedican a dejar comentarios en los periodicos apoyando la actuación de estos días atrás, pueden tomárselo como un escupitajo en la cara. De los verdes.

¡¡Ni un paso atrás!!

miércoles, 11 de marzo de 2009

Cambios

Bueno, pues resulta que en el corto periodo de tiempo que llevo sin escribir han sucedido diversos acontecimientos en mi vida que (y de ello estoy segura) van a transformarla de forma decisiva. No sé si para bien o para mal, pero a partir de hoy creo que todo va a ser diferente...

En primer lugar, una gran y buena noticia: me han concedido la beca Séneca para Barcelona. El próximo año andaré recorriendo La Barceloneta, el parque Güell, la Sagrada Familia. Iré ensayando mi reciente pasión de la fotografía con mi Nikon D-60, capturando todas aquellas imágenes que llamen mi atención, todos los rincones de la ciudad que más me atrae de la geografía española.

En segundo lugar, a mi compañero de viaje (de ese viaje que es la vida, el transcurrir de los días) también se la han concedido. Y también a Barcelona. Así que sólo queda que nos hagan beneficiarios de los quinientos euros mensuales para poder planear, por fin, un futuro en común, sin más distancias y sin más aviones ni más tarjetas telefónicas ni más camas vacías. Ya hemos empezado a imaginar cómo será la habitación que compartamos, con fotografías hechas por mí y telas de colores y cuadros de M.

Y aunque estos no son los únicos cambios, hasta aquí puedo leer. El otro cambio, el gran cambio, lo guardo para mí, para esa conciencia interior, para un cerebro que ahora no para de dar vueltas y de pensar cómo será todo lo que queda por venir. Porque hay cosas las cuáles, sin tener potestad ninguna, afectan al curso de nuestro devenir. Hay situaciones y momentos que serán recordados dentro de muchos años como el punto de inflexión, ese día en el que todo tomó un rumbo distinto.

Un saludo para todos desde mis islas afortunadas.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Milán, Verona y Venecia

Es cierto que después de llegar de un nuevo viaje te sientes como un poco más realizada. Yo, después de éste, puedo decir que he tachado uno de los sitios imprescindibles en los que hay que estar alguna vez en la vida. Lo que en su día fue un ente ficticio, una imagen perdida entre cientos de otras imágenes, postales de ensueño, apuntes de Historia del Arte, sueños romanticones de la adolescencia, se vuelve tangible ante los ojos. Y mis ojos, os lo puedo asegurar, sienten a veces un pequeño pinchazo ante tal materialización.

A unos pasos de mí la catedral que hace unos cinco años decidí que era la más impactante de cuantas hubiera visto, il Duomo di Milano, se erigía en el centro de aquella plaza repleta de papelillos de carnaval y chiquillos correteando. Después, la historia mágica y electrizante de Romeo y Julieta, el balcón a donde él fue a buscarla, la ciudad de Verona. (Y he de decir que ha sido aquí donde he pasado una de las noches más agradables de todo mi Erasmus, sino la que más, en perfecta compañía de dos murcianos. Un kebab sentados en el puente con las vistas al río, un acordeón que amenizaba, la siguiente botella de Chianti y un breve repaso a óperas y obras clásicas de las que soy una auténtica desconocida han hecho que lo que podría haber sido una serata más quede en mi recuerdo para siempre). Seguimos con una visita rápida a Padua, que hizo de paréntesis y fue el punto de inflexión. Te despejas un poco de todo los impactos visuales que has recibido, te desaturas (a pesar de esa plaza enorme, a pesar del Gatamelatta por el que pasé de largo sin percatarme siquiera de su existencia)... y entrada triunfal en Venezia, canales, góndolas, vaporettos, callejuelas, los ojos llorosos, una canción de Silvio o de Sabina, humedad, niebla, luces reflejadas en el suelo, puentes, canales, su recuerdo constante. Y rememoras entonces aquellas conversaciones con tu amiga del alma de los 15 años en las que "Italia es mi país favorito, siempre he soñado visitarla cuando tenga un novio... Imagina estar en Venecia". Y tener la certeza de que sí, de que ese sueño se está haciendo realidad, te vuelves consciente de que vas cumpliendo objetivos uno a uno, te emocionas. Tiemblas.

Se podrían dar mil adjetivos, mil nombres, mil descripciones. Nada alcanzaría a formar en la mente de algún no-visitante una idea justa de lo que es la ciudad.

Sólo una recomendación: no dejéis de visitarla.





Il Duomo di Milano

Verona por la noche, sobre el puente del castillo

Una de las plazas de Padova

Calle veneciana con góndola

Panorámica de Venecia al atardecer

domingo, 15 de febrero de 2009

Hipocresía al cuadrado o cómo manipular a la opinión pública

Indignada me hallo. Indignada y rabiosa. Así que disculpen ustedes si a lo largo de este artículo digo algo fuera de tono, escandalizante o incluso vejatorio. Pero, sinceramente, no puedo más. Me saca de mis casillas la hipocresía contenida en el sistema en el que vivimos, la hipocresía materializada en los rostros con bigotes y cuellos con corbatas que desfilan por el escenario político europeo/norteamericano, la hipocresía manifiesta en los discursos solidarios con una Cuba “sin libertad” pero bastante más moderados con el crimen palestino. Y ya saben de qué hablo.

El motivo de mi ira, como no podía ser de otra forma, es la manipulación mediática que se está llevando a cabo con el proceso de referéndum en Venezuela. Quisiera gritar ¡BASTA! a la cara de todos y cada uno de los que escriben palabras tan fuera de contexto, tan sesgadas, tan poco honestas.

¿De verdad nos preocupa tanto una votación de reelección indefinida? ¿De verdad pensamos que esto supondría un acercamiento a la dictadura? Entonces manifestémosnos contra Berlusconi, que lleva unos 14 años en el poder. Hagamos huelga por la recuperación de la memoria histórica en el periodo dictatorial de Felipe González. Ah, claro, se me olvidaba que ellos no postulan por ideas contrarias a la lógica mundial.

Entonces pensemos en la expulsión de Luis Herrero, el eurodiputado. ¡¡¡Qué escándalo!!! ¡¡¡Señor, salva sus almas corruptas!!! Es totalmente incoherente e inmoral expulsar a un individuo que llega a un estado ajeno insultando su sistema, tachando de dictadura lo que unos ciudadanos totalmente conscientes han elegido democráticamente (nótese la ironía). Creo que cuando vuelva a España, más o menos en marzo, me iré a Madrid y me colocaré con un gran megáfono en frente de La Moncloa (yo, individuo sin poder, sin cargos) a gritar a los cuatro vientos que vaya democracia de mierda es ésta, que con el dinero de todos está comiendo toda una familia Real. Y no sólo eso, sino que también se compran casas de 500 metros cuadrados y yates y polos de Lacoste y bolsos de Prada y vestidos de Vittorio y Luchino (o como se escriba, no ando muy puesta en esto de la moda). Hagan sus apuestas y a ver qué podría ocurrirme.

Y por último, el colmo de la hipocresía lo he visto reflejado en un artículo de El País, que dice textualmente que “hay lugares de Venezuela donde el agua no llega nunca y la leche en días alternos, pero raro es el venezolano que no tiene dos teléfonos móviles”. Muy señores míos, me parece genial que critiquen esto, pero entonces… ¿por qué critican también lo contrario con los cubanos? Si en esta isla todos los ciudadanos tienen leche y agua pero no tienen teléfonos móviles es un sacrilegio. Si ocurre al revés, resulta que tampoco es de su agrado.

Aunque eso sí, yo me sé cuál sería la formula perfecta. Que un 10% de la población mundial tenga agua, leche, móviles, ordenadores, vestidos caros, primeras marcas, coches, motos, casas, iPhones, un Mac… y el resto, bueno, el resto pueden morirse aplastados por las hipotécas, por la angustia de no llegar a fin de mes, por el dolor de no poder satisfacer las necesidades primarias tal y como quedó recogido en esa Declaración de 1948.

Anda y que les jodan. Yo me doy de baja en la profesión periodística.

viernes, 13 de febrero de 2009

Regreso al blog

Después de unas dos semanas de parón, he decidido volver a actualizar el blog (sobre todo por las insistencias constantes de un tal Javier y de una tal Virginia, ambos personas muy cercanas y muy importantes...)

¿Que qué he hecho en este tiempo? Pues la verdad que han sido dos semanas bastante prolíferas. En primer lugar, acabé mis exámenes, mis únicos dos exámenes de enero, con unos resultados muy satisfactorios (un 30 en Diritto della Informazione y un 26 en Comunicazione Radiofonica, siendo la máxima nota el 30), y para festejarlo pues más de lo mismo: beber en casa Ikea y dormir hasta las tantas de la mañana. Parece ser que en este pueblo eso y comer pizza de Mario es lo único entretenido que se puede hacer...

Por otro lado, visité Alemania por vez primera. Fue un viaje agotador, con muchas horas de tren y muchas caminatas por Frankfurt, Colonia y Berlín. No puede ser de otra forma cuando se trata de ver tres de las ciudades más importantes de un país en cinco días. He de decir que los alemanes para nada me parecieron esos seres secos y desagradables que tenía pensado. Por el contrario, son personas serias pero muy amables, que te ayudan en todo cuanto pueden. Es absolutamente sorprendente comprobar como todos son capaces de hablarte en un inglés casi perfecto, incluso las señoras mayores amorosas que pasean perros por la calle y que bien podrían ser mis abuelas. Anécdotas hay miles: alojamiento en el barrio de las putas en Fránkfurt, compartir habitación con un negro cuarentón, hablar siempre en italiano, paseo en bicicleta por Colonia, bar de intercambio de parejas (!), fiesta latina en Berlín, el ayuntamiento Rojo, las salchichas alemanas... Y, como despedida, una nevada unas horas antes de volver a Italia... ¡la primera nevada de mi vida!

Ahora, después del regreso, han comenzado de nuevo las clases. Cinco asignaturas en un mes... no sé de qué forma haré para sacarlo adelante, pero a eso vamos. En cuanto al tema de la nieve, si en Alemania tuve la primera nevada de mi vida, no sería la última. Desde ayer está todo blanquito en la città che cambia, y ahora, mientras escribo, veo los copitos caer desde la ventana. Ciertamente, es una estampa muy bella, aunque hace un frío de cojones!

Hoy intentaré hacer recopilación de fotos del viaje y de los últimos acontecimientos ocurridos en Teramo. Mientras tanto, os dejo con algunas para que veais un poco mejor el sitio donde vivo.










Por cierto... el cambio de formato se debe a que soy una manazas y me he puesto a toquetear... y como no sé nada de HTML la he liado y no he sabido regresar a su estado de siempre. Así pues, nueva estética para un nuevo mes :)


viernes, 23 de enero de 2009

Suspensión temporal

Pues eso, durante un tiempo indeterminado se cierra este blog.

Los exámenes y sucesos varios me lo impiden. En cuanto pueda, volveré a contaros mis aventuras. Un saludo de esta periodista frustrada...

miércoles, 21 de enero de 2009

El futuro que no es

Pararme a pensar
es sinónimo
de echarle de menos.
Cautiva de aeropuertos,
esclava de la ausencia
constante y eterna
cuya excepción
es el orgasmo perfecto,
mantengo una sonrisa
quebrada, austera.
Presa de una voz inalcanzable
que me acaricia
(el pezón de un seno descubierto)
sobrevivo al próximo segundo.
No me gustas cuando callas
porque estás ausente,
lejos, invisible
irreal a una vida imaginada
que sólo nos pertenece
en el futuro, que no es.
Y me vuelvo fuerte,
heróica,
al mirar una fotografía
que contra toda evidencia
es la prueba tangible,
la certeza absoluta.
Y me vuelvo invencible
acurrucada en el sofá
sussurándote canciones
que sé que algún día
sentirás.

Asesina de sonrisas

Ideas, ideas y más ideas. Todo se acumula en la cabeza, sin dejar hueco ni siquiera para respirar. El Statuto Albertino se mezcla con la RAI y con il diritto de cronica, critica e satira... Después, querer escribir, querer leer, querer escuchar y querer ver. Me zambullo en libros de Carpentier que me cuentan historias de amor imposibles (con guerras de por medio, con revoluciones) que no ayudan en lo más mínimo a achicar esto que llevo dentro. Me recuerdan a él (a tí) y me doy cuenta de que yo también vivo en una agonía igual que Vera Kal, vengando en silencio la traición de un Jean-Cloude... sólo que en realidad soy yo la que no para de traicionar, de salir a hurtadillas, de buscar un destino ligado sólo a mis ideales. Me dejo la vista ante Carrie, analizando la vida de esas cuatro mujeres, ligadas al sexo, en la ciudad de Nueva York, y me planteo porqué no ser así, porqué no soy capaz de asumir la naturaleza que nos ha sido impuesta, porqué, porqué y más porqués. Y sí me atreviera a..., y si la libertad..., pero entonces llega Silvio y ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta...

Y es que, a veces, me siento una auténtica asesina por ser la causante de que muera ESA sonrisa...

jueves, 15 de enero de 2009

Ritorno a la città che cambia

Pues bien, escribo ya desde mi (nuevo) dormitorio en Téramo. Volví el domingo, después de un ajetreado viaje (todos lo son) y, para ser sinceros, sin demasiadas ganas. Pero todo se solucionó rápido: reencuentro con amigos, pizzas en Don Miguel, tardes interminables, calles vacías a las ocho de la tarde, las tiendas cerradas los jueves, el pan más malo del mundo... En difinitiva, todo lo que hace a esta ciudad un lugar inhabitable, pero que a la larga las echas en falta.

No he escrito nada porque, de momento, todo ha sido bastante tranquilo. A todos nos esperan los exámenes y debemos enfrentarnos con tres meses de no mover ni un solo dedo. Así que las tardes se limitan a pasarlas en compañía en la biblioteca, intentando aprender algo sobre el Derecho italiano de la comunicación o sobre las características de la radio.
Aunque eso sí, siempre se encuentra algún hueco para tomar una cerveza en buena compañía y para echar unas risas todos juntos. Como siempre.
Para que esta entrada no sea tan sosa, os dejo un poemita que escribí el otro día, después de un parón bastante largo en este género. Tengo un par más de ellos por ahí. Quizá los cuelgue en próximas actualizaciones...
No puedes decir que no,
no puedes llorarme a oscuras
en una habitación sin luz
porque no tienes el derecho
de electrocutar cada nervio,
de morder mi piel intacta
para romper, clavar y sangrar.
(Y dejar esa marca...
odiada en noches como ésta)
No tienes el derecho
a poseer esa sonrisa
y emplearla arbitrariamente
sin juez ni castigo
bloqueando mi salida de emergencia
sin percatarte siquiera
de que muero ahogada
en tu boca tan vivida.
Tú, pequeño axioma de la naturaleza,
te has adjudicado el derecho
a ser el final de mi destino,
a ser mi pensamiento
constante, contínuo, inequívoco.
Y yo, rea servil,
ante la pena de muerte,
sólo pido que seas mi verdugo.



Esto no necesita explicación... ni tres siglas absurdas. Ya te lo he dicho todo, de todas las formas posibles.

Te echo de menos :-)

martes, 6 de enero de 2009

Para rebelarte en 2009....

Parece que en este mes de vacaciones la línea del blog se ha diversificado. Nada de mi vida, de mis anécdotas, de mis aventuras... pero era un mes de descanso. Un tiempo en el que he vuelto a ser yo, la de siempre, la que es feliz jugando con su hermano y paseando por la orilla del mar.

Pero al margen de esto, durante los 29 días de mi estancia en España he vuelto a ser consciente de los problemas del mundo. Desde que llegué no dejé de oir hablar sobre mujeres muertas a manos de sus (ex)parejas, de temporales, de malaria, de enfermedades... Y por último, Palestina, la matanza encarnizada en una pequeña fracción del mundo, una carnicería entre seres de la misma especie, sin piedad, sin razón, sin conciencia. He recordado también lo gratificante de acudir a una manifestación, de caminar por la calle más comercial de mi ciudad al grito de ¡Palestina somos todos! mientras todos nos miraban, sin saber muy bien porqué aquellos locos montaban ese espectáculo justo antes de Reyes. Cada vez que podía fijaba mi mirada en los ojos de cualquiera de los que por allí pasaban, intentando interrogarle, preguntarle el porqué no se unía, si es que de verdad no era consciente de que juntos tenemos toda la fuerza que queramos.

Por todo esto, hoy vuelvo a dar cabida aquí a un nuevo y excelente artículo de mi amigo, compañero y camarada revolucionario, Adri.

Qué difícil es hoy entender la vida. Desde lo abstracto de su existencia hasta las pequeñas anécdotas espontáneas que la motorizan. Ayer, la felicidad era síntoma de lucha. Bocas como de caimanes canturreaban consignas revolucionarias en las márgenes del Ebro, a pesar del holocausto de Gernika. En la Francia de las barricadas y los AK-47 con forma de adoquines, las paredes escupían lemas irreverentemente combativos donde la ironía y el humor valían más que mil mítines bolcheviques. Algunos años antes, los greñudos cubanos entraban en La Habana entre aplausos y besos de esos que se lanzan al aire con la esperanza de que no se despeñen en el acantilado de la barbilla propia.

Cuánto ha cambiado todo. De la alegría insurgente a la tristeza roja y negra. De la lágrima de alegría a la que nace y muere a la vez por el desalme. Porque hoy, aunque con Derechos Humanos y naciones unidas, la aflicción es el mejor síntoma de resistencia. Lo vemos en las celebraciones de Corea del Norte, donde los bailes en memoria del gran líder, pasodobles entre misiles nucleares, no pueden disimular los rostros serios del pueblo alienado. Lo vimos, también, en las rosas enterradas en el serrín de Génova, en el cuerpo de la anarquía fusilada y pisoteada. Pero hoy, hoy más que nunca, lo vemos en el llanto de Palestina. En el grito por la infancia robada. En la piedra que se quiebra en el blindaje del bulldozer. En el corazón que sangra envenenado con uranio empobrecido.

Hoy quienes ríen son los opresores. George Walker Bush –de los Walker de toda la vida- no podía disimular el hilo sonriente de su boca tras esquivar la nueva Intifada iraquí, con zapatos en vez de piedras. ¿Quién ha podido olvidar la sonrisa de Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México, mientras su policía violaba a las compañeras rebeldes de San Salvador Atenco? La felicidad se ha convertido en la consigna del poder. Y es lógico. Tripa llena, corazón contento. Así, pues, este 2009 rebélate: llora.