El Blog

martes, 28 de abril de 2009

Siena, Firenze, Pisa e Lucca... il ritorno all'Italia!!!

Después de haber pasado una semana larguita en España, las ganas de regresar a mi pequeña ciudad y a este país tan odiado como bello se hacían patentes. Entre excusa y excusa trataba de convencer a mi pobre madre de que ya no había peligro y de que yo debía continuar mi vida aquí: que si las clases habían comenzado, que si tenía un examen pendiente que anularon por lo del terremoto... Pero la verdad era bien distinta. Las clases no me importaban mucho, y el examen siempre podría hacerlo en junio. Lo que sí era cierto es que en Canarias no me encontraba en "mi lugar", y como ya conté pasé mucho tiempo enfadada con el mundo por haber tenido que regresar.

La mayoría de mis compañeros cogieron el avión el sábado 18, pero yo lo hice un poco más tarde. Pensé que podría aprovechar la coyuntura y hacer una visita fugaz ese otro mi rincón del mundo: Andalucía. El reencuentro con mis familiares después de casi un año sin verlos tuvo varios matices, desde el que de verdad se sentía al que sólo se hace por compromiso. Pero lo cierto es que mereció la pena. Ver los naranjos en flor de Sevilla, el olor a azahar, el puente de Triana, comprobar cuánto crecieron Joselito y Rubén y ver que Paula sigue teniendo esa sonrisa de pilla, Jesús y Frisco, iguales después de tanto tiempo sin verlos, la Facultad de Comunicación que me llamaba sutilmente a entrar, pasar las tardes en casa de mi abuela viendo Fama, salir a leer mientras me baño por el sol, comer un serranito de esos de El Ronquillo y pasear con Celia y Flores por la orilla del Guadalquivir, tomar una Cruzcampo... son tantas las cosas y tantos los recuerdos que me llegan del sur que siempre me saldrá una sonrisa en la cara al pensarlos, y siempre querré pasarme aunque sea para un par de días.

Al final, el miércoles 22 embarqué en Sevilla destino Roma, y después de tres horas de autobús llegué a Teramo. Todo como siempre, aunque aún algo de miedo en el cuerpo y de tensión pensando en nuevos terremotos o réplicas. Pero nada ocurre, nada se siente. Algunas casas con derrumbes, otras cuantas inhabitables, pero nada por lo que alarmarse. Los bomberos habían estado en mi dulce y viejo hogar y habían concluído que aquí no había problema, que tutto a posto. Y en un par de días volvieron los reencuentros, las borracheras, los juegos en reunión, las salidas al Heaven, los aperitivos en L'Olmo, los cafés del Calipso. Todo aquello que caracterizará de por vida mi destino Erasmus. Aún así, no tendría yo que tener los pies quietos por estas calles mucho tiempo. El sábado, a las ocho de la mañana, estábamos Paco y yo esperando un bus que nos llevaría, otra vez, para Roma, y eso después de haber dormido unas dos horas. El viaje se hizo interminable, en un ARPA (la compañía de transportes) viejo y agobiante, además de lento, ya que nos llevó más de 3 horas y media alcanzar nuestro destino.

Ahí fue donde comenzó el descubrimiento de una nueva parte de Italia. La primera parada fue Siena, un pueblito pequeño, del estilo que caracteriza a Umbría y La Toscana, en el que lo más importante era su plaza, con una peculiar inclinación que invitaba a tumbarte cómodamente en ella. Tejados antiguos y paisajes de viñedos la rodeaban, y las golondrinas sobrevolaban el cielo haciendo piruetas imposibles.

El Rapto de las Sabinas

Después, Firenze, en clara y justa competición con Roma por el puesto de ciudad más bonita de Italia. Objetivamente, he de decir que me decanto por Roma en el sentido de monumentalidad y de arte, pero que Firenze me ha robado el corazón por su encanto de pueblo enorme, sus esculturas en medio de las plazas, sus edificios limpios y cuidados, sus zonas verdes y esa cúpula que parece de ficción. Las caminatas parecían no acabar nunca, pero es que siempre había un nuevo rincón por el que meterse y en el que descubrir algo impactante. Lo más sobresaliente, sin duda, son el David de Michelangelo, La Primavera y El Nacimiento de Venus de Boticelli, Las Puertas del Paraíso de Ghiberti, la Cúpula de Brunelleschi y el peculiar Ponte Vecchio con sus casas colgantes sobre el río.

Ponte Vecchio



Orsanmichelle, Santa Maria dei Fiori
e Torre di Piazza della Signoria


En Pisa intenté hacer una foto que abarcase la torre, el Duomo y el Batisterio, pero me resultó imposible, así que nos dedicamos felizmente a hacernos la típica en la que la torre se te cae encima. Y cuando se nos acabaron las ideas, nos bastó con saltar felizmente sobre el cesped y captar ese momento hasta que quedase bien. Creo que este habría sido un buen lugar para hacer el Erasmus, pues aunque no deja de ser un pueblito tiene tanta vida como cualquier otra ciudad y seguramente en verano sea uno de los lugares más indicados para ir a tomar cervecitas y tomar algo de sol...


Pisa...


Por último, Lucca. Está en clara desventaja con todo lo anterior, y si comparamos no tiene demasiado interés. Pero es un lugar peculiar, rodeado por completo por una muralla en perfectas condiciones, y en el sobresalen algunas torres y un par de plazas. Es, además, el lugar de nacimiento de Puccini, como bien se encargó de recalcarlo la encargada de la oficina de turismo.



Piazza del Anfiteatro, Lucca



El resultado final ha sido, como siempre, bastante satisfactorio. Ahora se avecinan unos días moviditos, con los conciertos del 1º de mayo en Roma, las salidas a la Heaven y Pescara y ya veremos qué más. Mientras tanto, voy a ir cogiendo fuerzas que falta me van a hacer. ¡Buenas noches y buena suerte!

lunes, 13 de abril de 2009

Vacaciones forzadas

Pues sí... después de haber hecho una segunda entrada sobre lo que nos estaba sucediendo a los Erasmus en Teramo, debo decir que estoy de vacaciones forzadas en Gran Canaria. Al final, el consulado decidió que lo mejor para salvarse las espaldas era evacuarnos a todos de la ciudad y traernos a España. Muchos pensarán que es genial, que de nuevo en casa, además con todo pagado. Dirán que está no debo quejarme por pasar una semanita larga en las islas, viendo a tu familia, a tu noviete, a tus amigos. Y yo no le quito valor a todo esto, pero... No paro de pensar que mi lugar ahora estaba allá, al borde de los Apeninos, haciendo planes para ir a Bolonia (viaje que ha quedado pospuesto, sino anulado), a la playa de Giulianova, a visitar los Abruzzos que aún no habíamos visto. Mi lugar ahora estaba en los días primaverales tomando café en el Calipso, en la terracita, o un aperitivo en Piazza Santa Ana. Estaba con el ron Bonito-Viejo, con las cervezas Peroni y los capuccinos que no son de Nescafé, sino hechos por cualquier camarero.



Si, lo so... mi manca Teramo, mi manca la mia famiglia teramana, mi manca l'Italia, mi manca il mio Erasmus. Nessuno lo avrebbe detto un mese fa...

lunes, 6 de abril de 2009

Cuando se pierde la estabilidad

Mucho miedo pasado en las últimas horas. Imágenes terroríficas. No es nada agradable sentir como el suelo pierde su estabilidad y las paredes de tu casa se mueven cual hojas de un árbol. Para más información sobre mi experiencia personal:

http://sinfuturoysinunduro.com/2009/04/06/un-terremoto-de-63-en-la-escala-de-richter-golpea-italia/





miércoles, 1 de abril de 2009

Scusatemi... posso farvi una domanda?

- Scusatemi, posso farvi una domanda?

Así se presentaron el otro día ante nosotros (Paco y yo) dos señores montados en un coche. La historia no tendría nada de particular si no fuese porque esos dos señores pertenecían a la policía secreta. Y es que el día que Italia no deje de sorprenderme, seguramente se haya instaurado la III República Española. Pero remontémosnos a los hechos:

El pasado sábado no había nada nuevo que hacer en Teramo, como de costumbre. Además, han instaurado una nueva ley según la cual todos los bares del pueblo deben cerrar TODOS LOS DÍAS antes de la una de la madrugada y, por si fuera poco, los que osen salir a horas tan intempestivas (¡!) tendrán prohibido, de la misma forma, estar a menos de 150 metros de algún local, o las culpas derivadas de la infracción de las normas del buen ciudadano serán para el dueño del mismo. Viendo el panorama, y teniendo en consideración que la que aquí escribe está en plena época de exámenes, no se veía fiesta a la vista. Pero algo innovador, al menos, ocurría en nuestra città. Un grupo de jóvenes "antiautoritarios" habían organizado una charla-documental sobre el conflicto de Palestina. De repente salieron de su viejo baúl aquellas emociones que habían estado encerradas durante tanto tiempo. Recordé la vida cultural de Sevilla, los documentales con Adri y Carmen, las manifestaciones, las aproximaciones a la JCA... Así pues, haciendo uso de mis dotes persuasorias, convencí a mi fiel amigo Paco para que me acompañase.

A las nueve de la noche estábamos delante del local, bastante bien organizado, por cierto. Una biblioteca con algunos ejemplares de libros anarquistas (incluso con una sección dedicada a la Guerra Civil Española) nos daba la bienvenida. A continuación, un espacio con sillas hacía las veces de sala de visionado. Además, en una mesa habían preparado cervezas, pasta, humus y diversos alimentos para cenar. También contaban con una cocina, a la que rápidamente dieron uso haciendo cafés (no importaba que fuesen las diez de la noche), y un baño. Las paredes rebosaban pósters de toda clase. Incluso había uno en español ironizando sobre las VPO (lo que hay que ver...). Los que allí estaban, como no podía ser de otra forma, eran perro-flautas hasta la médula. Tan perro-fláuticos eran que había dos canes en el recinto. Yo, comunista de corazón, y Paco (con sus pintas de noherotounplatoenmivida) desentonábamos un poco, pero eso no fue excusa para irnos. Decisión acertada, porque el documental valió bastante la pena y, después, una de las participantes nos contó su experiencia en los campos de refugiados palestinos, donde había estado unas cuatro o cinco veces, si no recuerdo mal.

Hasta las doce y media estuvimos escuchando las opiniones de los italianos al respecto (nosotros, como buenos extranjeros, no nos atrevimos a hablar por temor al uso de la lengua...), hora a la que decidimos marcharnos para casa de unos amigos, donde el resto nos estaban esperando desde hacía un buen rato. Y es en este punto cuando volvemos al principio de la entrada. La calle estaba vacía y de repente un coche se para a nuestro lado. Un hombre abre la puerta y se desarrolla la siguiente conversación (la traduzco por cuestión de hacer más fácil el esquema comunicativo):

- Perdonad, ¿puedo haceros una pregunta?
- Sí, claro, díganos.
- ¿Me enseñáis vuestros documentos? (Al decir esto, saca una especie de señal como las que llevan los guardias de tráfico, con la que nos quería decir que era policía)
- Em... sí, por supuesto.
- ¿Sois de aquí?
- (Paco) Sí.
- (Yo) No.
- (Paco) Bueno, somos erasmus, de España, pero estudiamos aquí.
- Ah... ¿y a dónde vais?
- A casa de unos amigos, que viven allí.
- Ajam... ¿y de dónde venís?
- (Yo, haciendo uso de mi capacidad inventiva, pues tenía el presentimiento de que si decía que venía de una reunión de anarcas las cosas podía complicarse...) Pues de mi casa.
- ¿Es que vives por aquí?
- Sí, justo aquí detrás.
- De acuerdo, tomad.

Y así, como si nada, la policía secreta puso en marcha su vehículo y se marchó.

¿Casualidades? Ya os contaré este sábado, cuando tendrá lugar en el mismo local una charla de un libro sobre la situación de las cárceles.

miércoles, 25 de marzo de 2009

La odisea del estudio

Empiezo a escribir y son las 18:33 de un día cualquiera. Bueno, no exactamente. Del día anterior a un examen. Estoy metida en la cama porque, de nuevo y otra vez más y otro día más en este pueblo enclavado debajo de una montaña hace frío. Prometo que a mi lado están los libros y los apuntes que debería estar leyendo. No sé si servirán de mucho ahí, pero cualquiera que sea estudiante sabe que lo importante es tenerlos cerca. Si vas a la biblioteca, llevas los apuntes, aunque sea para pasearlos. Si vas a casa de una amiga, llevas los apuntes, por si acaso...

Y en idas y venidas se pasan las horas. Lo miro y me mira, nos miramos y nada sucede. Eso sí, he decidido que ya no saldré a tomar esa cervecita con la que me había comprometido hace unas horas. Mi cargo de conciencia ya sería demasiado pesado para soportarlo. Mañana me veré las caras con Gratteri, chapurrearé cuatro palabras en italiano y, sobre todo, me abstendré de decir lo que pienso sobre Berlusconi y su televisión. Mejor limitémosnos a aprobar...

Ya son las 18:39. Todo sigue igual. Nada ha cambiado. Y por mi mente, entre palabra y palabra, se entrecruza su risa, su mirada, sus dientes (un poco torcidos en la mandíbula inferior) perfectamente encuadradados en unos labios perfectos también. Y son las ganas de volver a La Alameda, de atravesar Santiago lloviendo sólo para hacer una llamada telefónica. Llegar empapados al hostal y discutir por alguna tontería y creer de nuevo que es el momento de dejar la relación para darte cuenta, entonces, de que eso es imposible. La nostalgia de pasar mes y medio a su lado, compartiendo camas de 90 cm aún y cuando podrías dormir sola. La sensación de poder con todo, de conocer y aprender. Y que te cuenten historias que desconocías (sobre El Ché, sobre Neruda). Tener la constancia de que Belice existe. Los sueños de Marruecos, de Christiania, de Barcelona, del Kilimanjaro. Las ganas de decorar una habitación, aunque aún queda por discutir si con una bandera independentista catalana. La tristeza infinita de ver la cama vacía, la cama, la cama... y su foto en la pared, como no, como siempre.




18:57. Hora de volver a comenzar. Me llega un mensaje al móvil preguntándome cómo voy con los estudios. Sin las mínimas ganas necesarias de sentarme enfrente de esas letras. Me duele la cabeza de escuchar italiano, de escuchar las historias de amor de los italianos. De aprenderme la historia de la televisión italiana. Los ojos cansados, con las lentillas a punto de incrustrarse, de fundirse con la pupila y el iris. Me miro en el espejo que hay enfrente de mí. Venga, sí, puedo con ello... (con todo)



Quizá tú no lo sepas, pero te juro que a veces siento punzadas en la piel. Sucede cuando te pienso y no te tengo...

jueves, 19 de marzo de 2009

Mi particular homenaje

J. Kalvellido // rebelion.org


Se acomodó en el colchón que había comprado el día anterior. Le martilleaban los pies, desde el dedo meñique hasta el talón, con una sensación de golpes constantes y rítmicos. La espalda comenzó a relajarse, desentumeciéndose los músculos que durante toda la jornada habían estado en tensión, aguantando los saludos y golpecitos hipócritas de los compañeros de trabajo. Hoy, la clase en la universidad había estado casi vacía. No quería reconocerlo, pero había impartido la lección mirando con recelo a los alumnos que allí ocupaban los tablones de madera, apoyando sus cómodos traseros en unos listores hechos de un noble material. Sabía que no era ético, pero como venganza se había saltado aquel poema de Pessoa que era su favorito. No quería compartirlo con ellos. Intentó colocarse en posición fetal (dicen que es la posición que nos devuelve al vientre materno, al estado de protección), pero en las costillas sintió el golpe de aquel antidisturbios. El golpe que no había recibido. El golpe que destruyó todos los asientos del aula 2.9, donde impartía la troncal. Apagó la luz y, con una voz serena y calmada, recitó los versos de aquel Pessoa, suave al principio, gritando al final, hasta que un solícito Mosso tocó en su puerta alertado por algún desconsiderado vecino.

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Sirva esto de particular homenaje a todos los compañeros que en Barcelona están demostrando un poco de resistencia ante decisiones que nos afectan pero que nadie nos ha consultado. Sirva de igual modo de homenaje hacia todos aquellos profesores que apoyan la lucha, que aún se preocupan por ese espíritu universitario, aquel que existía hace algún tiempo pero parece haber desaparecido. Y sobre todo, los medios, el gobierno, las empresas, los mossos y los que se dedican a dejar comentarios en los periodicos apoyando la actuación de estos días atrás, pueden tomárselo como un escupitajo en la cara. De los verdes.

¡¡Ni un paso atrás!!

miércoles, 11 de marzo de 2009

Cambios

Bueno, pues resulta que en el corto periodo de tiempo que llevo sin escribir han sucedido diversos acontecimientos en mi vida que (y de ello estoy segura) van a transformarla de forma decisiva. No sé si para bien o para mal, pero a partir de hoy creo que todo va a ser diferente...

En primer lugar, una gran y buena noticia: me han concedido la beca Séneca para Barcelona. El próximo año andaré recorriendo La Barceloneta, el parque Güell, la Sagrada Familia. Iré ensayando mi reciente pasión de la fotografía con mi Nikon D-60, capturando todas aquellas imágenes que llamen mi atención, todos los rincones de la ciudad que más me atrae de la geografía española.

En segundo lugar, a mi compañero de viaje (de ese viaje que es la vida, el transcurrir de los días) también se la han concedido. Y también a Barcelona. Así que sólo queda que nos hagan beneficiarios de los quinientos euros mensuales para poder planear, por fin, un futuro en común, sin más distancias y sin más aviones ni más tarjetas telefónicas ni más camas vacías. Ya hemos empezado a imaginar cómo será la habitación que compartamos, con fotografías hechas por mí y telas de colores y cuadros de M.

Y aunque estos no son los únicos cambios, hasta aquí puedo leer. El otro cambio, el gran cambio, lo guardo para mí, para esa conciencia interior, para un cerebro que ahora no para de dar vueltas y de pensar cómo será todo lo que queda por venir. Porque hay cosas las cuáles, sin tener potestad ninguna, afectan al curso de nuestro devenir. Hay situaciones y momentos que serán recordados dentro de muchos años como el punto de inflexión, ese día en el que todo tomó un rumbo distinto.

Un saludo para todos desde mis islas afortunadas.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Milán, Verona y Venecia

Es cierto que después de llegar de un nuevo viaje te sientes como un poco más realizada. Yo, después de éste, puedo decir que he tachado uno de los sitios imprescindibles en los que hay que estar alguna vez en la vida. Lo que en su día fue un ente ficticio, una imagen perdida entre cientos de otras imágenes, postales de ensueño, apuntes de Historia del Arte, sueños romanticones de la adolescencia, se vuelve tangible ante los ojos. Y mis ojos, os lo puedo asegurar, sienten a veces un pequeño pinchazo ante tal materialización.

A unos pasos de mí la catedral que hace unos cinco años decidí que era la más impactante de cuantas hubiera visto, il Duomo di Milano, se erigía en el centro de aquella plaza repleta de papelillos de carnaval y chiquillos correteando. Después, la historia mágica y electrizante de Romeo y Julieta, el balcón a donde él fue a buscarla, la ciudad de Verona. (Y he de decir que ha sido aquí donde he pasado una de las noches más agradables de todo mi Erasmus, sino la que más, en perfecta compañía de dos murcianos. Un kebab sentados en el puente con las vistas al río, un acordeón que amenizaba, la siguiente botella de Chianti y un breve repaso a óperas y obras clásicas de las que soy una auténtica desconocida han hecho que lo que podría haber sido una serata más quede en mi recuerdo para siempre). Seguimos con una visita rápida a Padua, que hizo de paréntesis y fue el punto de inflexión. Te despejas un poco de todo los impactos visuales que has recibido, te desaturas (a pesar de esa plaza enorme, a pesar del Gatamelatta por el que pasé de largo sin percatarme siquiera de su existencia)... y entrada triunfal en Venezia, canales, góndolas, vaporettos, callejuelas, los ojos llorosos, una canción de Silvio o de Sabina, humedad, niebla, luces reflejadas en el suelo, puentes, canales, su recuerdo constante. Y rememoras entonces aquellas conversaciones con tu amiga del alma de los 15 años en las que "Italia es mi país favorito, siempre he soñado visitarla cuando tenga un novio... Imagina estar en Venecia". Y tener la certeza de que sí, de que ese sueño se está haciendo realidad, te vuelves consciente de que vas cumpliendo objetivos uno a uno, te emocionas. Tiemblas.

Se podrían dar mil adjetivos, mil nombres, mil descripciones. Nada alcanzaría a formar en la mente de algún no-visitante una idea justa de lo que es la ciudad.

Sólo una recomendación: no dejéis de visitarla.





Il Duomo di Milano

Verona por la noche, sobre el puente del castillo

Una de las plazas de Padova

Calle veneciana con góndola

Panorámica de Venecia al atardecer

domingo, 15 de febrero de 2009

Hipocresía al cuadrado o cómo manipular a la opinión pública

Indignada me hallo. Indignada y rabiosa. Así que disculpen ustedes si a lo largo de este artículo digo algo fuera de tono, escandalizante o incluso vejatorio. Pero, sinceramente, no puedo más. Me saca de mis casillas la hipocresía contenida en el sistema en el que vivimos, la hipocresía materializada en los rostros con bigotes y cuellos con corbatas que desfilan por el escenario político europeo/norteamericano, la hipocresía manifiesta en los discursos solidarios con una Cuba “sin libertad” pero bastante más moderados con el crimen palestino. Y ya saben de qué hablo.

El motivo de mi ira, como no podía ser de otra forma, es la manipulación mediática que se está llevando a cabo con el proceso de referéndum en Venezuela. Quisiera gritar ¡BASTA! a la cara de todos y cada uno de los que escriben palabras tan fuera de contexto, tan sesgadas, tan poco honestas.

¿De verdad nos preocupa tanto una votación de reelección indefinida? ¿De verdad pensamos que esto supondría un acercamiento a la dictadura? Entonces manifestémosnos contra Berlusconi, que lleva unos 14 años en el poder. Hagamos huelga por la recuperación de la memoria histórica en el periodo dictatorial de Felipe González. Ah, claro, se me olvidaba que ellos no postulan por ideas contrarias a la lógica mundial.

Entonces pensemos en la expulsión de Luis Herrero, el eurodiputado. ¡¡¡Qué escándalo!!! ¡¡¡Señor, salva sus almas corruptas!!! Es totalmente incoherente e inmoral expulsar a un individuo que llega a un estado ajeno insultando su sistema, tachando de dictadura lo que unos ciudadanos totalmente conscientes han elegido democráticamente (nótese la ironía). Creo que cuando vuelva a España, más o menos en marzo, me iré a Madrid y me colocaré con un gran megáfono en frente de La Moncloa (yo, individuo sin poder, sin cargos) a gritar a los cuatro vientos que vaya democracia de mierda es ésta, que con el dinero de todos está comiendo toda una familia Real. Y no sólo eso, sino que también se compran casas de 500 metros cuadrados y yates y polos de Lacoste y bolsos de Prada y vestidos de Vittorio y Luchino (o como se escriba, no ando muy puesta en esto de la moda). Hagan sus apuestas y a ver qué podría ocurrirme.

Y por último, el colmo de la hipocresía lo he visto reflejado en un artículo de El País, que dice textualmente que “hay lugares de Venezuela donde el agua no llega nunca y la leche en días alternos, pero raro es el venezolano que no tiene dos teléfonos móviles”. Muy señores míos, me parece genial que critiquen esto, pero entonces… ¿por qué critican también lo contrario con los cubanos? Si en esta isla todos los ciudadanos tienen leche y agua pero no tienen teléfonos móviles es un sacrilegio. Si ocurre al revés, resulta que tampoco es de su agrado.

Aunque eso sí, yo me sé cuál sería la formula perfecta. Que un 10% de la población mundial tenga agua, leche, móviles, ordenadores, vestidos caros, primeras marcas, coches, motos, casas, iPhones, un Mac… y el resto, bueno, el resto pueden morirse aplastados por las hipotécas, por la angustia de no llegar a fin de mes, por el dolor de no poder satisfacer las necesidades primarias tal y como quedó recogido en esa Declaración de 1948.

Anda y que les jodan. Yo me doy de baja en la profesión periodística.

viernes, 13 de febrero de 2009

Regreso al blog

Después de unas dos semanas de parón, he decidido volver a actualizar el blog (sobre todo por las insistencias constantes de un tal Javier y de una tal Virginia, ambos personas muy cercanas y muy importantes...)

¿Que qué he hecho en este tiempo? Pues la verdad que han sido dos semanas bastante prolíferas. En primer lugar, acabé mis exámenes, mis únicos dos exámenes de enero, con unos resultados muy satisfactorios (un 30 en Diritto della Informazione y un 26 en Comunicazione Radiofonica, siendo la máxima nota el 30), y para festejarlo pues más de lo mismo: beber en casa Ikea y dormir hasta las tantas de la mañana. Parece ser que en este pueblo eso y comer pizza de Mario es lo único entretenido que se puede hacer...

Por otro lado, visité Alemania por vez primera. Fue un viaje agotador, con muchas horas de tren y muchas caminatas por Frankfurt, Colonia y Berlín. No puede ser de otra forma cuando se trata de ver tres de las ciudades más importantes de un país en cinco días. He de decir que los alemanes para nada me parecieron esos seres secos y desagradables que tenía pensado. Por el contrario, son personas serias pero muy amables, que te ayudan en todo cuanto pueden. Es absolutamente sorprendente comprobar como todos son capaces de hablarte en un inglés casi perfecto, incluso las señoras mayores amorosas que pasean perros por la calle y que bien podrían ser mis abuelas. Anécdotas hay miles: alojamiento en el barrio de las putas en Fránkfurt, compartir habitación con un negro cuarentón, hablar siempre en italiano, paseo en bicicleta por Colonia, bar de intercambio de parejas (!), fiesta latina en Berlín, el ayuntamiento Rojo, las salchichas alemanas... Y, como despedida, una nevada unas horas antes de volver a Italia... ¡la primera nevada de mi vida!

Ahora, después del regreso, han comenzado de nuevo las clases. Cinco asignaturas en un mes... no sé de qué forma haré para sacarlo adelante, pero a eso vamos. En cuanto al tema de la nieve, si en Alemania tuve la primera nevada de mi vida, no sería la última. Desde ayer está todo blanquito en la città che cambia, y ahora, mientras escribo, veo los copitos caer desde la ventana. Ciertamente, es una estampa muy bella, aunque hace un frío de cojones!

Hoy intentaré hacer recopilación de fotos del viaje y de los últimos acontecimientos ocurridos en Teramo. Mientras tanto, os dejo con algunas para que veais un poco mejor el sitio donde vivo.










Por cierto... el cambio de formato se debe a que soy una manazas y me he puesto a toquetear... y como no sé nada de HTML la he liado y no he sabido regresar a su estado de siempre. Así pues, nueva estética para un nuevo mes :)