El Blog

sábado, 19 de septiembre de 2009

Benvinguda

De nuevo llego cargada de maletas a un lugar que me resulta extraño, nada familiar. He conseguido no sobrepasar en límite de peso permitido (21 kg, no está nada mal) y con unas pocas pertenencias comienzo una nueva etapa. Las calles son inmensas, llenas de comercios, de gente, de coches. Busco los supermercados en mi barrio, me pierdo y estoy una hora caminando tratando de volver a mi casa. Y pensar que en el barrio en el que crecí, San José Obrero, en Jerez de la Frontera, tenía apenas nueve calles, todas perfectamente cuadriculadas. Pregunto a la gente y me da un poco de reparo no saber catalán. Pienso que quizá se sienten ofendidos, y que me mirarán de malas formas, aunque de momento todos han sido muy amables conmigo. Cojo el metro y me recorro de punta a punta esta ciudad interminable en apenas quince minutos. Voy conociendo a gente, a personas que están igual de perdidas que yo. Nos tomamos unas cervezas y empezamos a ser conscientes de que vamos a pasarlo muy mal aquí en lo que al aspecto económico se refiere. 6 cañas, 15 €. ¡Pero si en Sevilla me habría podido tomar 15 vasos! En contra, la agenda cultural está repleta. Esta noche, un festival de jazz gratuito en el centro parece ser una de las mejores opciones.

En cuanto a mi hogar, es el más bonito en el que he estado nunca. Cocina perfectamente equipada con microondas, lavavajillas, nevera ultramoderna; salón con televisor de pantalla plana de diez millones de pulgadas, con una play 3 (todo de mis compañeros, por supuesto); habitación con cama de 110, muy cómoda. También es el más caro, el precio del alquiler es casi tres veces superior a lo que estoy acostumbrada a pagar.

Me queda un año por delante para conocer rincones ocultos de la ciudad, para seguir las huellas de Gaudí, para formarme en una universidad con mucho prestigio. Un año en el que me acordaré de Teramo, de las personas que conocí allí, en el que conoceré a nuevos amigos.

¿Me enamoraré de Barcelona? El tiempo lo dirá.

sábado, 12 de septiembre de 2009

¡Gays, manifestaos!

Es cierto que hace ya casi tres meses que abandoné el país de la bota, pero todavía siento los temas relacionados con su presidente, con su política y con su sociedad como propios. Por eso, aún sigo indignándome al leer ciertas informaciones, las cuales no tienen desperdicio.

Para empezar, ya he recalcado muchas veces en este blog la imagen distorsionada que, por norma general, se tiene de Italia. Quizá por su grandiosa historia, por sus impresionantes monumentos, por eso de estar en el G-8 (algo que aunque a mi juicio es estúpido, otorga notoriedad), o no sé por qué motivos pensamos que es un país evolucionado, educado, tolerante. Amigos, acérquense a vivir sólo durante uno o dos meses y verán que está llena de carencias. No hay wifi público en bibliotecas o facultades, la sanidad hay que pagarla parcialmente, la mujer sigue siendo un florero y el hombre el que lleva los pantalones.

Un tiempo atrás hablaba con un amigo sobre el carácter de los italianos, ya que él estaba conviviendo con dos de ellos. Asombrado, me contaba cómo su compañero afirmaba no conocer a ningún homosexual, o cómo se resistían a disfrazarse de mujeres en carnavales. Son actitudes que a nosotros nos parecerán retrógradas, pero que encabezan titulares en los grandes periódicos de allí. Hoy, leía en Repubblica.it lo siguiente:

Firenze, calci e pugni contro un gay aggredito nel giorno anti-omofobia

(Florencia, patadas y puñetazos contra un gay agredido en el día anti-homofobia)


Según cuentan, la agresión se produjo a las puertas de un bar de ambiente durante la noche del miércoles, cuando dos jóvenes comenzaron a agredir a otro, de 26 años, mientras le gritaban "Maldito maricón, toma esto". No ha sido hasta hoy cuando la organización Arcigay de Florencia ha denunciado, ya que los padres del chico no sabían nada acerca de la homosexualidad de su hijo.

A esto, hay que añadir otros ataques homofóbicos en diversas ciudades. Por ejemplo, en Roma se produjo el apuñalamiento y el lanzamiento de botellas a una pareja de chicos en la zona gay de la capital, además de colocar algunas bombas incendiarias en las puertas de un local, acción que se repitió la semana pasada.

Mientras los homosexuales italianos piden asilo en España, su fantástico presidente aparece en las portadas de todos los periódicos españoles con una ejemplar pose. Menos mal que ellos no tuvieron a Franco.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Tránsito de aviones

Varios días desaparecida. Será que no hay mucho que contar. Aunque claro, todo es siempre relativo... En realidad, desde mi última entrada, y siguiendo fiel a mi innata necesidad de moverme por este pequeño planeta, he pasado de residir en mi hogar maternal en Las Palmas de Gran Canaria, a deambular por diversas casas familiares en Chipiona, Lebrija y El Puerto de Santa María. Tampoco hay que olvidar a aquellos amigos que me han cedido un hueco en Sevilla.

Bueno... mi examen del día 1 (Periodismo Especializado) ha sido aprobado con un aburrido pero más que suficiente 5, cumpliendo el objetivo por el que regresé a Andalucía. Una vez más puedo decir que he sacado el curso sin mayores complicaciones. Incluso este año puedo decir que ha sido una chorrada. El estar de Erasmus es lo que tiene... ¡¡Cuanto echo de menos mi pueblecito Teramano!! Hace casi casi un añito llegaba yo a tierras italianas, y recuerdo que era septiembre, y que me moría de frío, y que no paraba de llover, y que me planteaba mil veces a dónde había ido a parar, pudiendo estar en una ciudad tan bonita y cálida como es Sevilla. Pero al final el tiempo acabó por quitarme la razón y por demostrarme que de todo se aprende, hasta del pueblo en el que Marco perdió a su madre.

Ahora, a las puertas de una nueva experiencia en Barcelona, vuelvo a reencontrarme con amigos a los que hacía más de un año que no veía. Vuelvo a pasear por zonas a las que casi había olvidado, y a disfrutar de los pequeños placeres que, hace sólo 365 días, me ofrecía la cotideanidad: pasear por la calle y ver caras conocidas, huir de ciertos rostros (¡qué cobarde soy!), rememorar tardes en el río, o días de estudio en Reina Mercedes. Pero la Ciudad Condal está ahí y me espera. Llena de Gaudís, repleta de turistas, de prostitutas en las Ramblas o en el Raval, de playas alejadas del Atlántico, de catalanes antipáticos y del pan catalán para desayunar, de butifarras, de jovenes que no han olvidado su tradición de protestas, su historia en la guerra civil, de Orwells, con torres que parecen penes y son únicas en el mundo, con una Iglesia hecha de barro...

Siempre sentí el miedo, pero siempre pudo más la curiosidad.

viernes, 21 de agosto de 2009

Reportera dicharachera



Sin pizca de maquillaje y con unas ojeras un tanto considerables...
mi debút en televisión!

sábado, 15 de agosto de 2009

Estados alterados

No, no me refiero a la ¿simpática? serie de humor que hace La Sexta. Son más bien otro tipo de cuestiones las que me hacen estar, en estos días, en un estado latente de inquietud y, por qué no, de mal humor.

Hoy, mientras estudiaba una asignatura para mi fabulos examen de septiembre, me he vuelto a dar cuenta de que me encanta el periodismo. Disfruto escribiendo, ejerciendo esta profesión. Me fascina conocer qué piensa la gente, qué cosas suceden en el mundo, contribuir a que los demás abran los ojos... Claro que hoy es sábado y no he tenido que ir a mis prácticas en la televisión local. Porque si no, todo habría sido distinto. Las noticias, todas de ámbito municipal, las revisa una concejala, que tiene que darles el visto bueno. Si no interesa mucho... bueno, mejor lo quitamos, ¿no? ¡Ah! y si alguna iniciativa surge del ayuntamiento, acuerdate de repetirlo varias veces, que todos se percaten de nuestra magnífica gestión... ¿capacidad crítica? Ni rastro de ella.

A esta rutina de "trabajar" para partidos políticos con los que no me identifico en lo más mínimo, se han sumado otra serie de hechos. En primer lugar, como una será periodista dentro de un año (si todo sale bien), conoce el alcance y la potencia de las palabras. No es lo mismo decir banda terrorista que banda armada, y no es igual decir despidos que reducción de plantilla. Los que trabajan en los medios conocen esta verdad tanto como yo, si no más, por eso no pude evitar que se me revolviese el estómago cuando el otro día, en Telecinco, informaban de que un grupo de manifestantes habían agredido a un ministro hondureño. Ejem... ¿ha dicho ministro hondureño? Debo interpretar, pues, que la persona a la que han agredido con una patada en el culo no es uno de los golpistas que ha sumido a un país democrático en casi una guerra civil, dejando muertos a sus espaldas. Menos mal que todos los países occidentales y desarrollados estaban en contra de lo ocurrido, porque si llegan a estar a favor...

La oleada de indignación continuó con otras dos noticias, éstas relacionadas con la SGAE. Quien lea un poco los periódicos o ponga el telediario ya sabrá de qué hablo. Quien no, mejor que deje de leer y no se lleve un disgusto. ¿A qué están esperando para meterle mano a esa panda de ladrones con corbata? Es triste, muy triste, pensar que todo tipo de cultura hay que pagarla, que se ha perdido esa democratización de la que hablaban en la Escuela de Frankfurt.

Para despedirme hoy, dejo un par de videos de Mafalda, a quien cierta persona dice que me parezco ;) (no sé si por mi naturaleza de quejarme al mundo por mis pelos de alcachofa XD)








martes, 11 de agosto de 2009

De tirada nacional

El otro día me encontré en una curiosa encrucijada. Estaba intentando no olvidar del todo el italiano que aprendí en mi año teramano hablando con un chico del país de la bota cuando, sin saber muy bien cómo, empezamos a dialogar sobre periodismo (normalmente, a los que amamos esta profesión siempre, de una forma u otra, se nos suelen ir los temas de conversación por estas ramas, no hay forma de evitarlo).

Al principio fueron las preguntas típicas, qué año de carrera haces, aquí en Italia el mercado periodístico está fatal, esto no tiene salida... Pero al cabo de un tiempo me sorprendi tratando de explicarle de forma resumida de qué pie cojeaba cada cabecera. Y si ya es difícil hacerlo en nuestra lengua, imaginad en una que no se domina a la perfección.

Básicamente, éstas son las descripciones que hice:

-ABC: Un periódico de derechas, bastante monárquico, pero tiene que haber de todo. La información que publica es "objetiva" dentro de lo normal, el matiz estaría en qué es lo que publica.

- PÚBLICO: El más progresista de todos los de tirada nacional. Bastante situado a la izquierda, pero aún no es capaz de romper algunos tabúes. Muy buenos colaboradores, entre ellos el grande Ignacio Escolar, uno de mis periodistas favoritos.

- LA RAZÓN: Totalmente en descrédito, es el periódico con informaciones más sesgadas. En su patético afán de defender al PP ha olvidado el rigor periodístico y el compromiso ético con los lectores. Desde el 11M goza de mi más sincera antipatía.

Aún así, el momento estrella llegó cuando tuvimos que hablar de El País. Para mi interlocutor era una auténtica joyita: buena redacción, preocupación por asuntos internacionales, situado a la izquierda. "Sí, claro... es el periódico de referencia en España. Tiene los mejores periodistas, los mejores escritores... pero lo de que sea de izquierda, yo lo dudo" Sentencié. En Windows Live Messenger la ventanita parpadeaba sin cesar. Mis argumentos para defenderme fueron, principalmente, las informaciones manipuladas que el grupo Prisa estaba ofreciendo en los últimos tiempos de todo lo que ocurría en Latinoamérica. Los movimientos sociales no eran del agrado de este grupo editorial, puesto que al otro lado del charco disponía de muchos intereses en juego que le estaban siendo arrebatados por "el nuevo socialismo". Además, su posicionamiento ferviente con la izquierda oficial le hacía incapaz de criticar muchas actuaciones del gobierno.

Al final de todo, creo que no fui capaz de convencerlo demasiado. Aunque claro, ¿cómo se convence a una persona que está acostumbrada a tener unos medios de comunicación en manos del estado, egocéntricos y dónde decir algo en contra del Vaticano supone un verdadero sacrilegio, de que El País se sitúa más en el centro moderado que en la izquierda real?

Y para los que tampoco estén convencidos, les dejo un interesante enlace:
http://www.rebelion.org/docs/89802.pdf


¡Salud!

jueves, 23 de julio de 2009

La odiosa vida de una becaria


Cuando me decidí a estudiar periodismo, diversas concepciones acerca de la profesión confluían en mí. Contar historias, hablar con la gente, conocer sus problemas, sus anhelos, sus ilusiones. Poder vivir de lo que mejor se me daba, que era la escritura. Pero sobre todo, quería ser una justiciera... una especie de superwoman que rompiese las barreras que creaba el sistema, que diese voz a los que no la tenían, que se preocupase por aquellos que permanecían olvidados, explotados, maltratados. ¿Entienden ahora lo de frustrada?

Es cierto que, a diferencia de otros compañeros, la carrera me gusta. Sé que no he aprendido casi nada de la parte práctica, pero soy de las que piensan que lo más importante es la formación, el bagaje cultural que adquieras, la capacidad crítica con la que después de cinco años abandonas la Universidad. El funcionamiento del QuarkXPress, del Photoshop o del Final Cut se aprende posteriormente, en apenas la primera semana de curro. Pero claro, el mercado laboral no opina lo mismo que yo. A las empresas se la suda, literalmente, que me haya leído toda la obra periodística de García Marquez, que sea capaz de diferenciar la teoría de Marx de la de Trostky, el leninismo del stalinismo, que sepa cuándo el PSOE hace la misma estratagema que el PP pero con la sigla O (que por ser Obrero se le perdonan muchas cosas...). A nadie le interesa que sepa la cronología del conflicto palestino, o cómo la socialdemocracia perdió todo su poder en Alemania. Lo que realmente importa a los señores de la industria de la comunicación es tu experiencia laboral. Si no has trabajado en ningún medio al acabar la carrera, la llevas jodida. Por este motivo, en mi currículum se reflejan diversas colaboraciones con la plantilla de algunos periódicos (la radio y la televisión las tengo un poco olvidadas).

Se preguntarán mis fieles (aunque cada vez menos, que ya lo dicen las estadísticas del Google Analytics) lectores a qué viene todo este sermón. La razón es sencilla: esta semana he empezado como becaria en la radio-televisión local de mi municipio. El problema es que... creo que mi "jefe" no tiene muy claro que estoy a un año de ser licenciada en Periodismo.

Primer día, lunes. Me encarga la tarea de diseñar la página web del futuro periódico digital, a través de un gestor de contenidos que no había utilizado en mi vida y con un ordenador cuyo sistema operativo era el Windows 98 (olvídense de Photoshop, Paint y van que chuta)... ¿Cómo? ¿Y nadie va a explicarme nada? Pues lamento comunicarle, señor, que lo he intentado, pero no tengo ni idea de diseño informático... aunque si se crea un blogspot me las arreglo a las mil maravillas.

Segundo día, martes. Trágate un vídeo del PSOE de dos horas de duración sobre una ponencia que dieron los concejales del ayuntamiento analizando la trayectoria en el presente mandato. Después analizas los fallos de contenido que hayan podido tener... para mejorarlo en próximas charlas... Claro, como no, ahora soy también asesora política. Lástima que todos los errores de contenido que yo he visto se la traigan floja.

Tercer día, miércoles. Con el paso a la TDT vamos a renovar la programación. Tenemos cinco programas, pero céntrate en este, de tertulias. Busca un diseño para el plató, y haz un proyecto para presentarlo. Yo me voy en lo que queda de día, tú ve trabajando en eso. Y yo, en una hora, había terminado mi trabajo de decoradora en interiores, y como no tenía jefe... me dediqué a NADA.

Cuarto día, jueves. ¡Ah, que ya acabaste! Pues nada, haz lo mismo para los otros cuatro programas... aunque dos de ellos, como ya se emitían con anterioridad, tienen planteado el contenido. Sólo tendrías que modificar un poco el decorado... así que visiona Vivencias con Paquita (1:00 hora de duración) y a ver qué se te ocurre. Y ante mi pregunta de si podía decirme la franja horaria en la que se emitirían estos programas (por eso de saber a qué target va dirigido y tal), el señor director de la cadena me dice que eso no tiene importancia, que para qué quiero saberlo...

Así que nada, hoy he llamado a otro de los jefes (con el que firmé el acuerdo, pero que no trabaja allí) para decirle que dónde estaban mis labores de redacción, de locución, dónde la producción de un informativo, la búsqueda de noticias.

Veamos en qué acaba todo esto... aunque eso sí, yo tendré una línea en más en mi currículum, en el apartado de "experiencia laboral". Por desgracia, parece ser que eso es lo que importa.

sábado, 11 de julio de 2009

Relato

Eluney había nacido en la época y el lugar incorrectos. Los gritos de parto de su madre no fueron sofocados por ninguna comadrona de ningún hospital, y sólo pudieron ser acallados cuando la escasez de oxigeno en la sala comenzó a ser acuciante y la buena mujer entendió que o bien sacaba a aquel monstruo menudo de sus entrañas, o bien moría al segundo siguiente. Decidida a continuar pegándole puñetazos a la vida, cogió a la niña entre sus manos y le quitó los trozos de placenta de la cara. El padre se había mantenido al margen de todo el espectáculo, observando ensimismado desde la esquina de la habitación, recordando quizá aquellas tardes mágicas de hace más de un cuarto de siglo en el que iba de la mano con su abuelo a visitar las bizarras y mágicas actuaciones del circo de su pueblo. Ni un gesto de emoción se pudo leer en la cara de sus progenitores, que sólo podían pensar qué darle de comer a esa boca llorona cuando la leche materna no fuera ya suficiente.

A decir verdad, en otro tiempo el alimento no habría sido problema para los habitantes de la isla. Las aguas del lago estaban repletas de carachis enanos y de umantos, pero la actividad descontrolada de la pesca había provocado la extinción de estos últimos y la casi inexistencia de los otros. Ahora, los hombres tenían que pasar hasta quince horas en sus pequeñas barcas, lanzando las redes una y otra vez para poder conseguir algunos kilos de pescado: una parte para el comercio y lo mínimo para el sustento familiar. El gobierno había tenido la intención de solucionar el problema, y para hacerlo trajo desde otras zonas del continente nuevas especies que acabaron por establecerse sin mayores dificultades. Tan bien se adaptaron a su nuevo hábitat que acabaron por expulsar a los pocos carachis que quedaban. Ante el inminente peligro de la desaparición, el Gobernador inauguró unos juegos de pesca a los que fueron llamados los más ilustres personajes del país y de las naciones vecinas. Se realizó un torneo durante tres días y tres noches, con un claro vencedor que había capturado más de 70 kilos de truchas. Pero también había un claro perdedor. Los habitantes de la isla, entre ellos el padre de Eluney, vieron como su ecosistema quedaba reducido a pedazos y pisoteado por las impolutas botas de los señores acaudalados que navegaban en yates y barcas a motor. Empezaron entonces las relaciones con otras especies del reino animal: las calles sin asfalto del pequeño poblado se llenaron de vacas y ovejas. Aquellos que habían vivido del mar, y que no conocían otro lenguaje que el de las sirenas, se vieron obligados a aprender el idioma de los mugidos y el balar, con sus correspondientes fallos gramaticales y carencias léxicas.



Continuará...



miércoles, 8 de julio de 2009

Regreso

Es dificil sentarse a escribir aquí cuando tantos cambios han ocurrido en tan poco tiempo. En primer lugar, va siendo hora de cambiar la cabecera de este blog. Lo de periodista frustrada y de erasmus debe darse por finalizado, acabando también, de este modo, el motivo por el que empecé a escribir estas entradas, el de relatar un poco todas las percepciones y situaciones que se iban sucediendo en mi persona desde aquél pueblecito abruzzesse. Ya nada más desde Teramo, nada más desde Italia.

El fin de esta etapa ha sido algo más duro que los demás finales a los que ya estoy bastante acostumbrada. Puse un punto y final a Jerez, a Sevilla, un punto y a parte a Canarias... Aún así, sin duda, la del pasado día 22 fue una de las despedidas más tristes. Allí me iba cargada de maletas, cargada de kilos, pero con el alma casi vacía. Me monté en ese autobús de Arpa que me llevaba a Roma mientras por la ventanilla veía a mis catorce o quince niños, los catorce o quince con los que he compartido risas, borracheras, alegrías, tristezas, preocupaciones y quizá alguna que otra horita de estudio. Faltaban algunos, pero a ellos aún le quedaba algo de vida Erasmus y estaban de viaje. De todas formas, también los recordé. Me decían adiós con la mano, y yo sólo podía pensar en cuándo volvería a verlos, sobre todo cuando podríamos volver a estar todos juntos. Tarea complicada. Llegué a Roma y allí más llantos. Paseaba por sus callecitas, por sus iglesias imponentes, me senté media hora delante del Panteón (que para el que aún no lo sepa, es mi lugar favorito de la ciudad, aunque esté lleno de turistas), saqué fotos, me deleité con Piazza Navona, viendo a sus dibujantes hacer retratos. Y me di el gusto de comerme mi último cornetto di Nutella, y la última pizza al taglio. Roma... ciudad eterna.

La llegada a las islas, por suerte, calmó un poco la ansiedad que me había producido la despedida de Italia. Al bajar del avión, después de las siete horas de esperar en Barajas, sentí la humedad del mar, el olor a sal que se cuela por las rendijas del pasillo que nos lleva a las cintas transportadoras. Aún era de día, pero los rayos de la luna empezaban a reflejarse en el cielo un poco cubierto de nubes. Saludos a papá y nos vamos en el coche a casa. Allí, mi madre y Álvaro, cansados después de un duro día, me saludan. (A decir verdad, Álvaro estaba durmiendo, pues hacía poco que había llegado de Aquapark y su cuerpecito en pleno desarrollo no aguantó tanto como para esperarme despierto). Lo besó y pienso que cada vez está más grande, que pronto superará mi metro y cincuenta y ocho centímetros. Cena rápida y oigo el cláxon. Me asomo. Es él. Bajo las escaleras y me lo encuentro afuera, esperando el abrazo que llevábamos postergando dos meses. Es él. Por fin, es él. Nos actualizamos rápidamente, aunque a decir verdad sabemos todo de nuestras vidas gracias a los quince o veinte minutos de conversación que tenemos a diario. Es la noche de San Juan, y yo estoy de regreso, y él ha acabado sus exámenes. La Playa de las Canteras está llena de gente, entre los que se encuentran viejos conocidos. Más abrazos. Estoy contenta de encontrarme aquí, de beber un poco de Arehucas, de sentirme en casa, al menos en una de ellas.

Los días siguientes han transcurrido con normalidad. Moreno dorado gracias al sol de mis canarias, peleas de hermanos que acaban con la certeza de que este renacuajo es todo para mí, viaje a Lanzarote, besos y más besos con él. Eso sí, no hay día en el que no piense en Teramo, en mi città che cambia, en que allí todavía están algunos de los que han sido mi familia este año. Saldrán a las mismas discotecas a las que yo iba, pasearán por el Corso (ya sabemos, corso arriba, corso abajo...), verán a los locos, comerán pizza de Mario.

Mientras tanto, yo me consuelo pensando que a todos les llegará el momento de decir adiós. Y me alegro imaginando un bonito reencuentro dentro de poco en alguna ciudad de la geografía española.

jueves, 18 de junio de 2009

Un día en un sueño soñando soñé



*Recomendación: pulsar play antes de comenzar a leer.


Hoy he soñado con un mundo en el que las cosas son bastante diferentes a lo que en Europa estamos acostumbrados. En este mundo peculiar no existe la Estrella Polar, sino la Cruz del Sur, y es con ella con la que los viajeros tienen que guiarse, aunque si te alejas un poco de las grandes urbes tienes la posibilidad de ver la Vía Láctea y pensar que para qué sirven las guías si el universo es tan grande, tan infinito... Debajo de esa línea circular te sientes más hombre, más simple, más nada. Los amaneceres se llenan de magia e ilusión, y son los más bonitos de todo el mundo. Aquí, en pleno agosto, tienes que ponerte guantes y bufanda, porque hace un frío que se te cuela por cualquier rendija y te congela hasta el cromosoma más oculto de tu ADN, y mientras nosotros dormimos, sus habitantes acaban de salir del trabajo, o comienzan a preparar la cena o hacen el amor (aunque para esto, cualquier hora es buena).













Soñé también con los niños perdidos, aunque estos viven sin ningún Peter Pan que los saque de Nunca Jamás. Eso sí, hay millones de Garfios dispuestos a arrebatarles todo lo que tienen. Pero en sus ojos se ve la valentía propia de quien cree en la inocencia y en la bondad. Están esperando que llegue alguna Wendy que les enseñe las cosas básicas para sobrevivir en un mundo lleno de tiburones, y la andan buscando como locos. Si perciben el más mínimo gesto que les delate que es ella, se arrojan a sus brazos sin contemplaciones. Allí, los colegios no existen, o no son iguales que los nuestros. Los libros de historia enseñan cosas muy diferentes, aunque igual de ciertas.




En este mundo, quieren a su presidente, aunque muchos se empeñen en hacer pensar lo contrario. Las ideas siguen siendo parte del ser humano, y no se venden ante la primera moneda de cambio. Se sienten parte de una identidad y de una cultura, y, sobre todo, son conscientes de que el rumbo que se ha seguido hasta ahora no es el más correcto.





La naturaleza cobra la importancia que ha perdido a lo largo del desarrollo humano, y, al igual que bajo la Vía Láctea, vuelves a sentirte en perfecta sintonía con lo que te rodea. Sin mentiras ni miedos, te percatas de lo verdaderamente importante y te planteas qué sentido tiene todo lo que has hecho hasta ahora. Las picaduras de serpiente ya no duelen tanto, y los aligator se dejan ver en las noches oscuras, mostrándote sus ojos brillantes. En el río, te dejas flotar y piensas que sólo falta alguna Pocahontas que aparezca por entre los matorrales.




También ocurre que las realidades se transforman y ya no sabes qué es moderno ni viejo, qué está bien o mal, quién eres tú para dar lecciones o para que te las den. Piensas en la importancia de las tradiciones, en por qué eres cómo eres, por qué piensas como piensas. Vidas en unas islas flotantes, comedores colectivos, fotógrafos sin nada que fotografiar. Y te das cuenta de que todo aquello ya existía desde mucho antes de tu llegada, y de la de él, de la nuestra. Que son más ricos que nosotros, que no nos necesitan.








Hoy he soñado con un mundo en el que las cosas no son como piensas. He soñado con todo aquello que está al otro lado, más allá, lo que no somos capaces de ver ni sentir ni tocar. Hoy he soñado tan intesamente que parecía que fuese real...


...hoy me muero por volver...








PD1: Esta es una pequeña crónica de mi viaje de mes y medio por Latinoamérica... nunca hablé de ello aquí.

PD2: He acabado mis exámenes en Teramo. 9 asignaturas aprobadas, y de vuelta para casa. El lunes se acabará esta bonita etapa.