domingo, 7 de febrero de 2010

Take out

Fin de exámenes. Último primer semestre de esta carrera. Llega febrero. Fiesta y alcohol. Amigos. Guitar Hero en la Play3. Alguna copa de más. (Te echo de menos). Vómitos. Comida. Comida. Vómitos. (Te quiero). Dormir hasta no muy tarde. Sábado autocontemplativo. Resaca. (Necesito mimar). Sol de invierno. Días cálidos y serenos. Casa enclaustrante. Salir. Disfrutar. (Por qué no estás aquí...). Paseos. Caminatas por el campo. Castillos catalanes. Cerveza. Risas. (Rinconcito de amargura). Horas al teléfono. Ojos cansados. Agujero en el calcetín y zapatos deshilachados. (Parece que no entiendes...). Teterías. Capuccinos. Calles del gótico. Fotos a color. Pueblo Español. (Y Canarias que no está). Planes en la agenda. Depilación. Ponerme guapa (para ti).


Que poco a poco van pasando los días. Y miro el almanaque y hoy hace dos años y siete meses desde aquel entonces. Vidas autónomas e independientes que se cruzaron de golpe para no volver a ser nunca lo que fueron. La fantasía de un juego que se volvió realidad con el devenir de las horas y lo inexcrutable de las emociones. Fuera de control. Take out. Y mi vida, dentro de su cordura y de su saber estar, se debate entre un abismo de emociones poco racionales que poco tienen que ver con esta imagen que represento de cara al exterior. Me asusto, me descubro. Alguien dijo que ya nadie comete locuras por amor... Sabina decía 'y cada vez más tú, y cada vez más yo, sin rastro de nosotros'. Yo cambiaría el orden de los pronombres.





Ojalá pudieras callarme, 'como tan solo tú sabes'