martes, 30 de diciembre de 2008

Palestina vencerá


En estos días más que de costumbre han resonado en mi cabeza las palabras que salieron de la boca de un profesor de 3º de carrera, más concretamente de Historia del Pensamiento Político y Social. Este personaje, controvertido desde el primer día de clase, odiado por todos, incoherente en sus ideas, vago en sus argumentos, se atrevió a defender una tarde cansada de cualquier mes del año una posición conflictiva. Primero, lanzó una pregunta al aire: "¿Quién de todos vosotros opina que los culpables del conflicto árabe-israelí son los palestinos?". Silencio sepulcral. Miradas esquivas. Miedo al pensar por-dónde-diablos-saldrá-este-señor. Yo no podía parar de pensar en un video de Youtube en el que el señor Galloway recriminaba a Skynews de estar del lado de los semitas.

Fue cuestión de segundos. Su aplastante sentencia era esperada por todos aquellos jóvenes, aprendices de periodistas, que se habían atrevido a ir a su clase ante el inminente peligro de recibir ninguna información. Aunque con todo tipo de ideas políticas, creo que todos aquellos que de verdad sienten el periodismo como vocación son aquellos que desean, por encima de cualquier cosa, decir la verdad, sabér qué ocurre en este puto mundo, descubrir los intrincados secretos que permanecen ocultos para el resto de la sociedad. Y aquél hombre nos estaba engañando. "Aquí todos pensáis que los malos son los judíos pero porque es así como lo venden los medios de comunicación. El pueblo palestino también asesina a los del bando contrario, pero eso rara vez lo veréis por la tele".

Y precisamente por eso, porque éramos jóvenes inquietos, un poco instruidos, interesados por los problemas del mundo, le plantamos cara a aquel personaje. De repente miles de argumentos, Hezbolá, Hamás, Gran Bretaña, Acuerdos de Paz, Tratados de la ONU... todo parecía indicar que en este conflicto SÍ había un culpable, y que no era Palestina.

En estos días no paro de escuchar y de leer el número de muertos. 250, 270, 300... Nos cuentan como si tal cosa que la ofensiva continuará por tierra, que habrá más heridos, más feretros, más inocentes aniquilados y arrebatados de una existencia que les pertenecía por derecho. Mientras tanto, los gobiernos rechazan los ataques, pero siguen comerciando con Israel. Mientras un niño está viendo cómo todos y cada uno de los miembros de su familia muere inmolado por una bomba, repartiendo pedazos de cuerpo por todo el territorio que aún les queda a este humilde pueblo, nuestros periódicos igualan las estrategias. Jamás fué tan semejante tirar bombas y tirar piedras. Jamás importó tan poco la vida de las personas. Y más en tiempos de crisis... ya se sabe, a los buenos clientes hay que mantenerlos a toda costa.



¡¡Palestina vencerá!!

sábado, 27 de diciembre de 2008

Vocación o necesidad, de Adrián Tarín

Generalmente los individuos realizan algún oficio por dos cuestiones: por vocación o por necesidad -es decir, sin vocación-. No quiero parecer que afirmo que aquellos que ejercen su profesión por vocación no padezcan necesidades que sirvan también como motivo para el mismo.

Creo que todos estaremos de acuerdo en que aquel que labore sin vocación será un mal profesional. Esto se amplía a cualquier ámbito del trabajo, no sólo a la policía antidisturbios. El problema radica en que frente a un dependiente sin vocación -es decir, mal profesional-, puedes cambiar de caja o de establecimiento. Ante un maestro sin vocación -es decir, mal profesional- puedes escoger ir a otro colegio o cambiar de grupo escolar. Ante un médico sin vocación -es decir, mal profesional- puedes ir a otro hospital o consulta. Pero ante un policía antidisturbios sin vocación -es decir, mal profesional- puedes ir al hospital más cercano con una brecha en la cabeza.

Según esto podríamos decir que el policía antidisturbios con vocación sería un buen profesional. No obstante, aparece una paradoja cuando nos planteamos cuál es la vocación del policía antidisturbios. Un agente cualquiera, o uno especializado en criminología, puede mantener que su vocación es velar por la seguridad ciudadana y el cumplimiento de la ley, e incluso puede que tenga razón y que firmemente lo crea, puesto que sus métodos no están estrictamente ligados a reprimir. Sin embargo, si un policía antidisturbios enuncia que su vocación es velar por la seguridad ciudadana y el cumplimiento de la ley, estaría tan sólo hablando eufemísticamente. O si no, ¿por qué diferentes especialidades para un mismo trabajo? Básicamente el trabajo de un policía antidisturbios es utilizar la fuerza para establecer el cumplimiento de la ley -siendo esta a veces arbitraria en su ejecución-. Por tanto, aquel que elija especializarse en antidisturbios y no ser un agente normal podrá aducir dos motivos: por necesidades económicas -es decir, sin vocación, un mal profesional- o porque le gusta su trabajo. Teniendo en cuenta que su trabajo consiste en emplear la fuerza contra la población y que, además, les gusta: ¿debemos sentirnos protegidos por ellos? Imaginemos que yo tengo vocación de periodista. Mi trabajo consiste en escribir artículos. Ello será algo que, por apasionarme, trate de hacerlo lo mejor posible y con la mayor frecuencia que pueda. La siguiente frase terminenla ustedes: imaginen que yo tengo vocación de antidisturbios.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Aclaración, Juan José Millás

A ver si nos ponemos de acuerdo con el significado de las palabras porque esto empieza a parecer la Torre de Babel. Esos chicos que se encadenan a las puertas de una reunión del G-8 no son antisistema. Por el contrario, lo fortalecen al dar trabajo a la policía. Antisistema es el que bombardea un país entero amparado en una documentación falsa fabricada por él mismo. Antisistema es el cómplice de esa acción. Antisistema es el que colabora en el traslado ilegal de seres humanos secuestrados a punta de pistola para ser torturados en agujeros antisistema como Guantánamo. Antisistema es el juez que en vez de comportarse como un poder del Estado hace declaraciones propias de un tonto del culo. Antisistema es el que pretende convertir a la Universidad en la correa de transmisión de los intereses empresariales. Antisistema es el banquero que da préstamos a personas que no tienen ninguna posibilidad de devolverlos. Antisistema es el tasador que valora en 100 un piso de 70. Antisistema son las personas de orden como Madoff, con el que hasta hace cuatro días querían cenar hasta los obispos. Antisistema, por cierto, son los obispos y arzobispos pederastas y quienes les protegen para que no vayan a la cárcel. Antisistema es, por ejemplo, el presidente de la Comunidad de Valencia, que ha estado boicoteando durante tres meses una asignatura (dos, si contamos el inglés) que forma parte del currículum escolar. Antisistema es quien pone sus intereses particulares por encima de la lucha antiterrorista (Aguirre, sin ir más lejos). Antisistema son los supervisores, los gestores, los auditores y los custodios que han estado mirando hacia otro lado. Antisistema es el que presta el dinero gratis, revelando así su auténtico valor de mierda. Antisistema, en fin, es el sistema, que viene a ser lo mismo que si el hígado fuera antihígado.

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Lo siento, no he podido evitarlo. Lo que no entiendo es porqué este hombre escribe en El País...

viernes, 12 de diciembre de 2008

Tanti auguri e buon natale

Quedan exactamente 18 horas y 21 minutos para que coja el vuelo que me devolverá a mi casa... Y eso que muchas veces me pregunto dónde cojones esta mi casa, porque otra cosa no, pero de lo que realmente puedo presumir es de ser una auténtica ciudadana del mundo. Hagamos recapitulación: Jerez, Gran Canaria, Sevilla y ahora Téramo como lugares propios de cohabitación, Chipiona, Lebrija y El Puerto como muy allegados. No, no está nada mal para tener 21 años...



De la primera parte de mi erasmus me llevo muchos recuerdos. Recuerdos de aquel frío invernal que hacía en septiembre, cuando llegué y empezabamos a conocer a la gente. Es imposible olvidar ese día en el que conocí a Javi y a Cris (Zaragoza), los dos tan sumamente divinos como después descubriría que iban hasta dentro de casa... y que vi las caras a Laura, Lucía y Javi, con los que ya había contactado antes por internet. Recuerdos también de los momentos de bajón, maldiciendo mi destino erasmus y este maldito pueblo de mierda, echando de menos a mi hermano, a mi vida en Sevilla, a ese elemento que tengo por novio. Pero llegó un momento en el que todo cambió. Un punto de inflexión. Justo el instante en el que todo empezó a ir bien, en el que el tiempo pasaba deprisa, en el que me divertía y empezaba a ser consciente que los que aquí eran mis amigos tenían un trocito de mi que les pertenecía. Y ahora, como quien no quiere la cosa, han pasado dos meses y medio y me da un poco de paura (tradúzcase miedo) estar un mes fuera de mi pueblo de mierda.

Pero lo que está claro es que las ganas de estar en Canarias pueden con todo miedo y con todo atisbo de tristeza. Me muero de ganas por echar una partida a la Wii con el cansino de Álvaro, de pelear con mis padres, de dar un paseo por la playa, de ir a bucear. Estoy deseando poder rodearlo con mis brazos y sentir ese calorcito especial, ese olor a él mismo (porque, a mi pesar, no suele usar colonia), mirarlo a los ojos y sentir como nos hemos echado de menos.

Por otro lado, la despedida teramana ha sido increible. Como ya había anunciado (creo) el miércoles celebramos el Fin de año Falso. El resumen sería algo como esto: Cena en un restaurancito con 80 personas (todos los orgamus que aquí vivimos), lluvia por el camino, quedada en el duomo, CD con las campanadas de fin de año, doce uvas, champán, feliz año nuevo, foto de grupo, vino spumante, más uvas que han sobrado, otro traguito de algo que ya ni es champán ni es vino, autobús a la Heaven, todos juntos allí, fiesta, música, diversión, vuelta a la ciudad, cerveza en el kebab (y trozo de pizza para Carlos), llueve, beber debajo de unas cúpulas, me mojo, casa de Carlos, vodka con algo parecido a Aquarius del Eurospin, siete de la mañana, Pink Floyd con la guitarra, siete y media. Caigo rendida como una bendita.


Definitivamente... os voy a echar de menos.


PD1/Feliz navidad a todos y que paseis unas buenas fiestas. Quizá escriba algún día desde Canarias, que un mes desaparecida de aquí puede ser mucho tiempo.

PD2/ Tanti auguri a tutti, spero che il nuovo anno sia afortunato. Spero anche non dimenticar il mio italiano, perche dopo devo fare subito due esami, e sono orali. Per questo motivo,

mi porto il libro di Peter Pan. Magari lo finisco a Natale!!


miércoles, 10 de diciembre de 2008

Ascoli-Piceno, Assisi, Arezzo e Perugia

Sé que tengo un compromiso con los que por aquí se pasan (que no sé si serán muchos o pocos pero sólo con la oficina en la que trabaja mi prima ya tengo un número considerable de lectores) y que debería haberme sentado a escribir cómo fue mi viaje en solitario. Pero no sé qué me pasa en estos días que ando totalmente desganada...

De los cuatro días que he estado fuera de Téramo podría escribir durante un buen rato. De hecho, empecé a hacer como una especie de diario en tercera persona. Copio lo poquito que alcancé a elaborar...:
"Tras la ventana del tren la lluvia cae de forma copiosa. Lleva un buen rato sin parar, y la chica comienza a preguntarse si quizá no debería bajarse en la siguiente parada y buscar algún hostal para descansar. Pero aún quedan dos horas de camino y quién sabe si escampará en este tiempo. Aún no sabe muy bien cómo se le ocurrió meter dos pantalones en su mochila y salir de casa. ¿Su destino? Eran muchos y el dinero escaso, así que sería mejor no planear nada y dejar que todo se fuese solucionando por sí solo. Por otro lado, le gustaba viajar en tren. Pensaba, sin duda, que era el mejor medio de transporte: seguro, sin atascos, y con un romanticismo que a día de hoy escaseaba sobremanera. No paraba de admirar los diversos paisajes por los que serpenteaba la locomotora. Y en el vidrio, siempre constante, el reflejo de su rostro ovalado y de sus ojos cansados.

Aquella mañana había visitado una pequeña ciudad llamada Ascoli-Piceno, con muchos encantos en miniatura, tales como una pequeña plaza, una pequeña torre y unas pequeñas callejuelas. Le gustó el hecho de ver mercadillos improvisados en las calles más céntricas, que vendían desde unas naranjas exquisitas hasta unos gorros que le revelaban que allí el invierno no era generoso con los grados. De hecho, en las montañas más vecinas se observaba claramente una capa de nieve que cubría toda la cima. Ahora, a poco de llegar a una nueva estación, pensó que le gustaba viajar sola, las conversaciones con desconocidos que acababan con una llamada por megafonía, el no saber dónde dormiría aquel día. Le gustaba, sobre todo, sentirse independiente y capaz de hacer lo que le gustaba aunque no tuviera a nadie que la siguiera."






Y justo aquí acaba el diario de motocicleta... El resto lo resumo en un par de párrafos. El primer día estuve en Asís, luego en Arezzo y por último en Perugia. Cada parte tenía un encanto especial, ya que por ejemplo Arezzo es donde se rodó La vita è bella y está todo señalizado con los diálogos de las escenas y fotogramas de la peli. Asís es el pueblo donde nació el santo, muy espiritual. Y Perugia es una de las ciudades universitarias más conocidas de Italia. Allí salí también de fiesta, por lo que tampoco faltó el alcohol.

Por cierto, otra cosa que pude corroborar es que no hay hombre más empalagoso que un italiano. Allí que estaba yo en mi bar, hablando tranquilamente con los camareros y tomándome mi cerveza, cuando viene el tipo en cuestión y empieza a hablarme de mil historias absurdas para acabar regalándome una rosa... ¡Venga hombre, que no estamos en la feria!




PD: Pronto escribiré sobre el fin de año falso que celebramos los erasmus aquí ayer. Fué muy completo, con campanadas, uvas, champán y fiesta. Pero ahora, toca esperar.

jueves, 4 de diciembre de 2008

¡A comerme el mundo!

Pues sí, mañana por la mañana cojo mi mochila y me voy a ver tierras italianas.

Yo sola, a donde me lleven los trenes... :)



Ya os contaré a mi vuelta, que no sé bien cuándo será. Un saludo!

lunes, 1 de diciembre de 2008

Se buscan objetos personales

Disculpen ustedes, mis queridos lectores, el panfleto introducido en este blog el otro día, pero la vida de un erasmus no nos exime de las ideas políticas o de estar en contacto con nuestra terrible realidad. Entre borrachera y borrachera siempre hay tiempo para ofender con los señores mandatarios de este jodido sistema...

Y una señora borrachera fue lo que cogi el viernes pasado. Ya dije que si salía tendría que ser acompañada por un par de copas, que hacía mucho frío. Lo que pasa es que en mi yo interior el termómetro debía estar rozando los 20 bajo cero, porque otra explicación no hay. La noche empezó de lo más normal, llegando justitos a la estación del tren y abriendo, a los cinco minutos, nuestra legendaria botella de Bonito Viejo. De repente, a la media hora, alguien me transmitió información que había estado fuera de mi alcance: " Ey... los amigos de Javi traen ron Arehucas...". ¿Que hay Arehucas en el mismo vagón en el que voy y no me había enterado? Allí que fuí en busca de esa botella, imaginada en mis sueños desde hace dos meses, para que fuera casi instantáneo que los ojos se me llenasen de lágrimas. Sin duda, era el perfecto vaticinio de que la cosa prometía.

Por suerte, la lluvia y los truenos habían finalizado y pudimos disfrutar de un auténtico botellón español en la pequeña plaza de Pescara. Y aquí vino la segunda sorpresa del día: ¡habían traído pipas! Vamos, no me digan que no... siempre da alegría eso de tomarte tu cubata con unos frutos secos. Pues allí que estábamos todos, más felices que unas perdices, hablando por aquí, riendo por allá, peleándonos por el otro lado... pero siempre de buenas maneras, que la violencia no es de nuestro agrado. (Abro un paréntesis para explicar que lo de la pelea es algo personal entre el señor Francisco de Asís Santos y la que aquí escribe, del cuál aún estoy esperando una disculpa...).

Después de haber arrasado con todo lo que llevábamos, nos metimos en un pub un tanto... extraño. Lleno hasta la boca, mis queridos chicos erasmus trataron de ligar con una camarera, muy mona por cierto, pero la chica, no sé si porque les daba miedo o por una cuestión de confianza, se acercaba más a mí que a los demás. La visita a este antro fue productiva, puesto que en primer lugar unos tres hombres enchaquetados, de unos treinta años, nos invitaron a Javi y a mi a unas copas de champán, que debía ser bien caro. Y en segundo lugar, el susodicho Javier se metió en el bolso un cojín para su casa y una de las copas en las que bebimos. Sin duda, cleptomanía diagnosticada.

Decidimos que allí no cabíamos todos bien (aparte de que la música no podía ser más hortera), y es a partir de aquí cuando empiezo a perder la noción de lo que ocurre a mi alrededor. Acompañada por... ¿Miquel? ¿Carlos? ¿Alberto?... llegamos a un sitio llamado Wake Up. Después me dijeron que era una discoteca de mala muerte en la que sólo ponían chunda chunda, pero si me dicen que sólo ponían a Bisbal, también me lo creo. Allí, un ron malísimo de garrafón para rematar. Como tenía más capas que una cebolla, y hacía más calor que en Sevilla en pleno agosto, empecé a quitarme prendas. No os preocupeis, paré a tiempo cuando me quedaba la última camiseta de tirantas. Al día siguiente también me contaron que baile mucho con un negro, que por lo visto debía de ser el África profunda... De nuevo, pasopalabra. Lo que sí recuerdo bastante bien es que conocí a un chico, gay, que no paraba de contarme que tenía un novio en Girona. Por si a alguien le interesa, tengo su número apuntado en mi móvil, aunque no es Wind y la llamada costará su dinero. También, en el transcurso de este tiempo, mientras entraba y salía de la discoteca (supongo que para airearme de los bailes de mi amigo negro) me entró un arrebato cariñosísimo y me dediqué a enviar mensajes a diestro y siniestro con el texto OS QUIERO RAGAZZI... Vamos, que ya nadie puede pensar que tengo borracheras violentas.

Llegada cierta hora, teníamos que volver a la estación para coger nuestro tren. Pero antes, no podíamos olvidar la parada en el kebab. Mucha gente, mucha comida y yo con mucha hambre. Un banco, un muchacho sentado, un hueco y al lado Carlos (sí, el mismo de la otra vez que me decía que no había pillado todavía nada). Me siento en el hueco. Miro la comida del muchacho, que consistía en unas buenas patatas fritas con muchas salsas. Sin cortarme un pelo, cojo dos o tres veces. Carlos me mira y me pregunta: ¿Quién es ese hombre, María?, y yo, con toda la naturalidad, respondo "Pues tu amigo, ¿no?". Pero claro, cuando quise volver a coger patatas, ya el hombre misterioso se había levantado y había salvado su presa de aquella cazadora en la que me había convertido.

Pero después de todo esto, no fui realmente consciente de las consecuencias de la noche de fiesta hasta que llegué a Téramo:

- Llaves perdidas
- Guante perdido
- Pañuelo (regalo de reyes) perdido
- Una capa de la cebolla (léase una camiseta) perdida

En fin, que después de todo, de haber tenido que levantar a mi compañera a las siete de la mañana (Roberta, te quiero, eres increible), de no haber probado bocado hasta las nueve de la noche del sábado debido a una constante fatiga, de tener que volver a hacer copias de mis llaves... después de todo fue una noche increible. Y como dicen por mi tierra, 'que me quiten lo bailao'.