viernes, 21 de febrero de 2014

Una llamada amenazante

Ayer ocurrió algo que volvió a avivar en mí la rabia y la impotencia. Obviamente estos meses no han estado exentos de enfados, preguntas sin respuesta y desilusiones (sólo hay que ver el panorama político y económico actual para percatarse de una realidad que puede hundir en la miseria hasta al más optimista de los mortales), pero la llamada telefónica que despertó en mi tales sentimientos era algo tan incomprensible y que me dejaba tan indefensa que lo único que se me ha ocurrido como respuesta es escribir este post.