miércoles, 23 de mayo de 2012

Gente

Mi ciudad está llena de gente. En el lugar en el que vivo es imposible no cruzarte con gente en la calle, en el metro, en las escaleras mecánicas, en la frutería o en el ascensor. El mundo en sí está lleno de gente, de seres humanos corrientes que se despiertan, trabajan, comen, duermen... especímenes con bocas, ojos, brazos y pelo que se mueven de forma semiautomática en una tela de araña llena de conexiones insospechadas. Es como ese semáforo en la gran ciudad. En el segundo exacto en el que se pone verde, la masa de gente empieza a caminar. Y de vez en cuando (sólo de vez en cuando) dos personas de la masa se chocan entre ellas y se percatan de la existencia real del otro.