martes, 21 de septiembre de 2010

Carta a El País

Queridos señores de El País,

les escribo porque quería comentarles algunos asuntos relacionados con la sección que desde hace unos días anuncian en su periódico, a la que han bautizado con un bonito juego de palabras que causa la risa y el llanto. Todo a la vez. Me refiero a Pre-parados. 

He de reconocer que al principio, con el primer golpe de vista, me pareció un trabajo interesante, un grito de alerta ante la trágica situación que sufren los jóvenes en nuestro país. Leí los primeros artículos y observé con detenimiento los vídeos, pensando en lo triste que era todo y en la pena que me causaba. Casi (casi) se me cae alguna lagrimita pensando en mi propia situación y en lo crudo que lo tenía para salir adelante. De hecho, no es en vano que he tenido que salir del país para encontrar alguna fuente de ingresos. 

Siguiendo por donde íbamos, lo primero que sentí fue agradecimiento hacia su periódico. Pero he de confesar que este sentimiento no tardo demasiado en convertirse en impotencia e indignación. ¿Cómo una publicación que forma parte del grupo de comunicación más importante de España, que tiene presencia en 22 países de Europa y América y que en el ejercicio de 2009 obtuvo un beneficio neto de 50,48 millones de euros tiene la soberana desfachatez de hacerse eco de estos problemas y de enarbolar la bandera de los salvadores de la juventud? ¿Cómo no siente vergüenza cuando un elevado porcentaje de los que escriben en sus diarios y revistas son periodistas recién salidos de las aulas (o aún en ellas) que no cobran absolutamente nada por realizar un trabajo que realmente aman? El grupo PRISA se encuentra entre las empresas a las que un alumno de periodismo interesado en realizar prácticas puede optar. Yo misma estaba interesada en solicitarlas. ¡Qué buena oportunidad, qué bonito quedaría en el currículum y qué de puertas me abriría después! ¿Qué por qué no lo hice? Pues porque la retribución recibida por un total de 25 horas semanales (en teoría, porque no olvidemos que en la práctica pueden llegar hasta 40 o más) era, sencillamente, 0€. 

Y así andamos, señores de El País. Ustedes se aprovechan de los inexpertos, inocentes y reemplazables periodistas, quienes consideran que ya es bastante suerte trabajar para su medio como para encima andar pidiendo limosnas. Y a los que todavía nos queda un poco de dignidad, a los que nos negamos a trabajar gratis porque, fíjense por dónde, necesitamos pagar un alquiler, comer, vestirnos y una conexión a internet, no nos queda más remedio que continuar enviando currículums a todas esas redacciones repletas de becarios, de gente sin titulación, de amigos de amigos de amigos a los que se les debía un favor. A fin de cuentas, todo el mundo sabe escribir, ¿no? Enviamos dichos currículums y miramos desesperanzados cómo pasan los días, cómo este maldito sistema (del que forman parte, no lo olviden) nos impide desarrollar la profesión que nos haría felices y para la que nos hemos formado.

Pues eso. Sigan escribiendo los especiales de Pre-parados. Queda bastante bien de cara al público, se ganarán la simpatía de gran parte de los lectores jóvenes que últimamente se habían pasado, y valga la redundancia, a Público. Pero, por lo menos, sientan un poquito de remordimientos al hacerlo. Sé que, en cuanto a hechos se refiere, no cambiará gran cosa, pero me ayudará a seguir creyendo un poquito más en el ser humano y en su conciencia.

Atentamente,

MARÍA NEUPAVERT